
El exilio cincuenta años después: la historia de una huida
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La historia de Clara Obligado, narrada en su libro ‘Exilio’ (Páginas de Espuma), es la de una joven de 26 años que llega a Madrid el 5 de diciembre de 1976, huyendo del golpe cívico-militar en Argentina. Cincuenta años después de aquel golpe, Obligado despliega un relato donde fantasmas, sobrevivientes y olvidados recuperan la voz.
Llegar a España: un choque brutal
Cuando Obligado llegó a España, no existía una ley de refugiados. “No había nada ni entendían nada”, recuerda. La situación de los argentinos era caótica, ya que Perón era amigo de Franco, pero para muchos argentinos era un personaje de izquierda.
“Llegamos sin ningún tipo de apoyo”.
La autora define el “insilio” como intemperie, refiriéndose a la gente que se quedó en Argentina en condiciones más duras, “encerrados, pero dentro”.
Las heridas del exilio
El exilio, según Obligado, genera problemas para los que se quedan, dejando un hueco que no tiene arreglo. “La persona que se va deja un hueco que no tiene arreglo. Produces una herida muy profunda en mucha gente”.
Al llegar a España, Obligado encontró un país que estaba en la Edad Media, a pesar de la visión de libertad que se tenía desde Argentina tras la muerte de Franco. “Me encontré con un país que estaba en la Edad Media.
Después lo he visto salir de ahí, pero cuando llegué fue un choque brutal. Hubo mucha violencia en la Transición”.
Extranjería literaria y la necesidad de contar
Obligado se define como extranjera, comprendiendo el laboratorio que eso supone. “Yo quiero a Argentina y quiero a España. Soy objetiva con los dos países”.
Necesitaba cierta edad para poder contar algunas cosas. Como argentina, siente que le debía estas palabras a su país, y también a España, “para que no sea tan narcisista”.
La autora explica que no se adhiere a formas fijas en su escritura. “No hago libros convencionales, porque no quiero. En este libro hay muchas historias.
Son fractales, tenemos muchas opciones para elegir, hay muchos fragmentos donde el lector puede entrar y pensar”.
El exilio: incomprensión y envidia
Obligado describe al exiliado como una persona incomprendida y, a la vez, envidiada. “Hay una fantasía sobre haberte ido. A mí no me sacaron de la cárcel, pero me fueron a buscar al día siguiente. Estoy viva por 24 horas.
Cada uno hace lo que puede”.
Argentina, 1985: Un antes y un después
La autora destaca la importancia del juicio a los responsables de la dictadura. “El nivel de crueldad fue inhumano. Era necesario juzgarlos. Sin justicia no hay verdad.
Sin palabra y sin reconocimiento del crimen no puede haber perdón”.
Respecto al papel del escritor que pretende hacer justicia, Obligado cree que quizás sea su forma de acercarse a un problema, pero una vez que lo hace, es responsable de lo que ha escrito.













