
La dirección señala que aplicará los despidos, pero reconoce que el desacuerdo con las centrales supone que la “reestructuración de la deuda con la SEPI y con entidades financieras quedan seriamente afectados”
La plantilla de Tubos Reunidos de Amurrio intensifica el pulso a la dirección y aprueba una huelga indefinida
Los sindicatos y la dirección de Tubos Reunidos no han llegado a un acuerdo. La última reunión que se ha llevado a cabo este viernes en Bilbao ha ratificado el rechazo sindical a las condiciones ofrecidas por la empresa para la salida de 301 trabajadores, pese a los altibajos de los últimos días y de que la plantilla de Trápaga -mucho menos afectada por el ERE que la de Amurrio, con sólo 27 personas- votara el jueves en referéndum aceptar la oferta de la dirección. “Seguiremos defendiendo el empleo en la empresa, hoy ha ganado la dignidad y la coherencia”, han señalado los sindicatos.
La empresa ha señalado que aplicará el ERE, aunque ya sin acuerdo con la parte social, y estudiará “todos los escenarios que se abren ante esta nueva situación”.
De entrada, ha advertido de que “la reestructuración de la deuda con la SEPI y con entidades financieras, así como la búsqueda de financiación quedan seriamente afectados”.
A partir de ahora se abre un escenario incierto para la empresa, que en esta última reunión ha ofrecido que se aplicara el ERE “exclusivamente de forma voluntaria”, una comisión de estudio de la continuidad de la acería de Amurrio, que se prevé cerrar, y una bolsa de trabajo para las salidas. Todo ello estaba supeditado a que se aceptara en referéndum las condiciones del ERE por las dos plantas, Amurrio y Trápaga, lo que se ha rechazado por la parte sindical.
La negociación ha abierto una brecha indiscutible entre las dos plantas, con Trápaga favorable al acuerdo, y Amurrio en contra, y también dentro de los propios sindicatos.
ELA ha vuelto a dejar claro este viernes que los que eran sus delegados en Trápaga “no representan al sindicato” tras votar por aceptar las condiciones del ERE. También se ha dado un cisma en UGT. Este sindicato votó el lunes por continuar las negociaciones con la empresa, lo mismo que CCOO y los delegados de ELA en Trápaga, y sus representantes votaron en la planta vizcaína a favor de aceptar la oferta de la empresa. Sin embargo, la noche del jueves UGT en Amurrio también anunció que no aceptaría el ERE, lo que ha dado la mayoría en la mesa sindical a los contrarios a aceptar la condiciones ofertadas por la empresa.
Desde la empresa han insistido en que “la bajada de la demanda y por consiguiente la sobreproducción que existe en la actualidad es estructural, por lo que hay que redimensionar la compañía”. “De hecho, en los últimos diez ejercicios Tubos Reunidos únicamente ha dado resultados positivos en dos de ellos”, sostienen. Por eso, ha advertido de que “la empresa se ve obligada a aplicar el ERE, y a estudiar todos los escenarios que se abren ante esta nueva situación”, han señalado, abriendo la posibilidad a un proceso concursal si no consigue reestructurar la deuda.
Hay que tener en cuenta que no tener cerrado el acuerdo social dificulta mucho estas negociaciones con los acreedores.
Sobre todo si el ERE se judicializa y se abre un proceso que puede ser muy largo. “Los siguientes pasos que era la reestructuración de la deuda con la SEPI y con entidades financieras, así como la búsqueda de financiación quedan seriamente afectados”, señala la compañía. Los trabajadores arrancarán además este domingo una huelga indefinida en la planta de Amurrio.
ELA ha afirmado tras la reunión que seguirá “defendiendo el empleo” en las plantas de Tubos Reunidos tras “lograr que el ERE para despedir a 301 personas no se haya aprobado” y ha advertido de que sus delegados en Trápaga, que eran favorables al acuerdo, “ya no representan” al sindicato.
Han señalado, por otra parte, que el futuro de Tubos Reunidos “no pasa por los despidos, sino por un proyecto industrial que corrija la nefasta gestión de los últimos años, lastrada por el reparto indebido de beneficios”. LAB, por su parte, ha afirmado que “ha ganado la dignidad, la coherencia y la lucha de clases” frente “al chantaje, la amenaza, el miedo y el posibilismo”. “Hoy ha quedado claro que no ha habido ningún acuerdo en el ERE de Tubos Reunidos. Tanto quienes defendíamos que el periodo de consultas había finalizado el lunes sin acuerdo como quienes apostaban por una prórroga han confirmado finalmente que no existe ningún tipo de firma”, ha afirmado el sindicato.
Antes de que se cerrara la posibilidad de un acuerdo, el consejero Mikel Jauregi ya insistía en las dificultades para la viabilidad de la empresa. Aunque señalaba que siguen en conversaciones con la SEPI para reestructurar la deuda, se preguntaba “quién es el valiente que en estas circunstancias”, con un conflicto bélico en Irán, “va a entrar a rescatar a Tubos Reunidos”. Una situación a la que se une ahora una reestructuración de plantilla sin acuerdo social.













