
Uno de cada cuatro catalanes sufrirá problemas de sueño a lo largo de su vida
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Un 25% de la población catalana experimentará algún trastorno del sueño en algún momento de su vida, lo que subraya la importancia de un descanso adecuado. En el marco del Día Mundial del Sueño, la doctora Nuria Grau, neumóloga y coordinadora del Grupo de Sueño de la Sociedad Catalana de Neumología (Socat), enfatiza que la calidad del sueño es un “pilar fundamental para la salud”. Advierte que factores como el estrés, el uso de dispositivos electrónicos y los horarios irregulares están afectando negativamente este aspecto básico.
El impacto de los hábitos modernos en el sueño
La doctora Grau destaca la influencia de los hábitos de vida actuales. “El estrés, el exceso de pantallas y los horarios irregulares impactan en nuestra calidad del sueño”, señala.
El uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse es un problema importante, especialmente en los jóvenes. Recomienda “pantallas fuera de la habitación”, ya que la luz que emiten inhibe la melatonina, la hormona que induce el sueño, retrasando la hora de dormir.
Claves para una buena higiene del sueño
Para fomentar una “buena higiene del sueño”, es esencial establecer una rutina. Se recomienda dormir un mínimo de ocho horas y mantener un horario regular. La doctora Grau también subraya que “la abstención del tabaco y el alcohol” y una dieta equilibrada, con cenas ligeras, contribuyen a un mejor descanso.
Además, el ejercicio moderado por la tarde “ayuda a generar esa presión de sueño que necesitamos para poder descansar mejor”.
Apnea del sueño: un problema común y subdiagnosticado
Dentro de los trastornos del sueño, los respiratorios son los más frecuentes, representando “el 50% de las visitas”. La apnea del sueño es el más conocido, afectando a unas 700.000 personas en Cataluña, según la Socat, aunque la mayoría no están diagnosticadas. Grau advierte que uno de los principales obstáculos es la “normalización del ronquido”, que a menudo no se considera una señal preocupante, junto con el desconocimiento de otros síntomas.
Dificultades en el diagnóstico y la detección precoz
La falta de diagnóstico se agrava por la saturación de las unidades del sueño. “Tenemos una dificultad en el acceso a un diagnóstico”, reconoce la experta, debido a la alta demanda de pacientes que consultan por “ronquidos y apneas observadas por familiares”.
La detección precoz es fundamental para “prevenir futuras complicaciones a nivel de salud”, especialmente cardiovasculares.
El papel del médico de cabecera
El médico de cabecera suele ser el primer punto de contacto. Este profesional evalúa el riesgo inicial y la prioridad de cada caso antes de derivarlo al especialista correspondiente. “En función de los síntomas, el paciente puede ser derivado a Neumología, sobre todo si el trastorno es respiratorio como la apnea, o a Neurología o Neurofisiología cuando se sospechan trastornos no respiratorios como el insomnio”, explica Grau.
Consecuencias de dormir mal
Dormir mal de forma continua tiene un “impacto muy importante en la salud y en la calidad de vida”, advierte la doctora. Las consecuencias incluyen cansancio diurno, disminución del rendimiento académico o laboral, problemas de memoria y concentración, así como “irritabilidad o cambios en el estado de ánimo”.
Con una población cada vez más envejecida, se prevé que la prevalencia de estos trastornos aumente, lo que refuerza la necesidad de tratar el buen descanso como una “prioridad de salud pública”.













