
NUEVO TÍTULO: DKW Schnellaster: El vehículo que impulsó la reconstrucción alemana y triunfó en España
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Tras la devastación de la II Guerra Mundial, la marca DKW, parte del grupo Auto Unión, se erigió como un símbolo de esperanza y reconstrucción en Alemania. Su vehículo estrella, la furgoneta Schnellaster, no solo se convirtió en un éxito en su país de origen, sino que también conquistó mercados internacionales, incluyendo España.
Un vehículo nacido de la necesidad
La producción de la DKW RT 125 (moto) y la F 89L Schnellaster (furgoneta) se priorizó debido a la acuciante necesidad de transportar materiales esenciales para la reconstrucción de una Alemania en ruinas. Las limitaciones económicas impusieron la reutilización de componentes del DKW F 8 de 1938, adaptándolos de forma ingeniosa y económica.
Una de las principales innovaciones fue la disposición transversal del motor delante de las ruedas motrices, lo que permitió una cabina adelantada y optimizó el espacio de carga. También se incorporó un sistema de frenado hidráulico, más eficaz para transportar cargas pesadas.
El depósito de combustible se ubicó bajo el parabrisas y el radiador en posición transversal, con refrigeración por termosifón.
Diseño innovador y versatilidad
El diseño de la carrocería, con el capó y el parabrisas alineados, fue obra de Kurt Schwenk y anticipó la configuración de los monovolúmenes modernos. La Schnellaster se ofreció en diversas versiones: furgoneta, combi, minibús para 8 pasajeros y chasis de cama/cabina alta, adaptándose a las necesidades de cada cliente.
La furgoneta ofrecía una capacidad de carga de 4,7 m³ y una carga útil de hasta 800 kg. Inicialmente equipada con un motor de dos tiempos bicilíndrico de 684 cc, posteriormente recibió un motor de 792 cc en 1954 y, finalmente, el tres cilindros de 896 cc de la berlina DKW.
Precursora del milagro alemán
La DKW Schnellaster se adelantó a la Volkswagen Combi Type 2 como el primer vehículo comercial de la posguerra, saliendo al mercado en julio de 1949. Su éxito fue tal que, en 1956, se fabricaron cien unidades con motores eléctricos para circular por la isla de Wangerooge, donde los vehículos de combustión estaban prohibidos.
Éxito en España
La Schnellaster también gozó de gran popularidad en España, donde se fabricó en Vitoria por IMOSA (Industrias del Motor SA) entre 1954 y 1964.
IMOSA, fundada en 1950, adquirió la licencia de Eucort, que obligaba al uso de motores de dos tiempos, lo que encajaba perfectamente con la fabricación de la Schnellaster bajo licencia DKW.
Tras un primer año de ensamblaje de piezas procedentes de Alemania, la producción se nacionalizó por completo. La F 89 L se convirtió en un éxito rotundo, hasta el punto de que la expresión “la decauve” (DKW) se convirtió en sinónimo de furgoneta.
Rediseño y evolución
IMOSA rediseñó el modelo, denominándolo DKW 800S o DKW 700P, según la versión. También produjo un sucesor moderno con nueva carrocería, el DKW F1000 L, que inicialmente contó con el motor DKW de dos tiempos y posteriormente incorporó un motor diésel Mercedes-Benz.
La producción de la DKW Schnellaster cesó en Alemania en 1962, tras sesenta mil unidades fabricadas. Sin embargo, continuó en Argentina hasta 1969 y en la antigua Yugoslavia hasta 1972, donde era producida por IMV.













