Siétamo revive su cruento pasado en la Guerra Civil

Siétamo revive su cruento pasado en la Guerra Civil
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Siétamo revive su cruento pasado en la Guerra Civil

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La localidad oscense de Siétamo se sumerge este sábado en un viaje al pasado para conmemorar uno de los episodios más dolorosos de la Guerra Civil Española. La sexta edición de las Jornadas Históricas de Siétamo recreará los acontecimientos de julio de 1936, un período que marcó profundamente el destino de esta comunidad.

Recreación histórica para recordar y reflexionar

Organizadas por el grupo de recreación Primera Línea, las jornadas buscan ofrecer una inmersión total en la vida y los enfrentamientos de la época. Antonio Ramos, responsable del evento, explica que la elección de Siétamo como escenario no es casualidad. “Siétamo fue uno de los pueblos donde mayor contienda hubo de todo el frente de Aragón”, afirma Ramos.

La lucha se libró “casa por casa” y el municipio, apodado el “Belchite oscense”, quedó prácticamente “arrasado”. Fue precisamente en este lugar donde se popularizó la “botella incendiaria”, un precursor del cóctel molotov, que se convirtió en un símbolo de la crudeza de los combates.

El lema de las jornadas, “Todo el mundo quería Siétamo, pero sin que importara Siétamo”, resume la tragedia que vivió el pueblo. Este año, la atención se centra en “las historias de pequeños hombres y mujeres que no llenan los libros”, destaca Ramos. El objetivo es reivindicar la memoria de “los vecinos, sus casas y sus futuros”, cuyas vidas fueron eclipsadas por la importancia estratégica de la localidad.

Un día para viajar en el tiempo

La jornada contará con la participación de 140 recreadores que darán vida a las teatralizaciones.

Durante la mañana, la plaza del pueblo se transformará en la plaza de julio de 1936, con la recreación de una boda que simboliza la esperanza truncada, una taberna de la época y juegos tradicionales. Por la tarde, se escenificarán los combates y se realizará una visita guiada por los escenarios reales, comparando el presente con vídeos grabados durante la propia guerra.

La experiencia se complementa con un mercadillo de antigüedades y vehículos de época, buscando lograr lo que Ramos describe como “la experiencia completa, la inmersión”. Los espacios estarán claramente diferenciados para que el visitante pueda “cruzar el portal del ayuntamiento y encontrarse en el 2026” después de haber estado viviendo en los años 30.

La memoria como herramienta de reflexión

Según Ramos, la recreación tiene un impacto profundo en las personas mayores, quienes “al principio les cuesta hablar” sobre la guerra. Sin embargo, después de la visita, “se les suelta la lengua y consiguen hablar de lo que sentían”.

El evento se convierte así en una herramienta de reflexión. “El ser humano aprende más de las cosas que van mal que de las cosas que van bien”, reflexiona Ramos, quien espera que la jornada sirva de “autocrítica”. La esperanza es que recordar el pasado ayude a tomar conciencia: “A ver si así conseguimos centrarnos, que mira cómo está el mundo de revuelto”.