
LA PURGA EN LA FÁBRICA DE TABACOS DE SEVILLA TRAS EL GOLPE DE 1936
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Tras el golpe de Estado de Francisco Franco en 1936, Sevilla, aunque no experimentó una guerra en el sentido tradicional, sí sufrió una dura represión. La capital andaluza fue una de las primeras grandes ciudades en caer en manos franquistas, y la resistencia inicial, especialmente en barrios obreros como Triana, la Macarena o San Bernardo, fue rápidamente sofocada. Documentos recientemente descubiertos en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla revelan detalles sobre la depuración de izquierdistas y sindicalistas en la Fábrica de Tabacos.
La represión en Sevilla estuvo liderada por Gonzalo Queipo de Llano, el general que asumió el mando del Ejército del Sur golpista y fue responsable directo de la muerte de miles de personas. Un estudiante de Historia de la UPO descubrió una carpeta marcada como ‘Confidencial’ y ‘Muy reservado’ que contenía información sobre la represión.
Este archivador contenía correspondencia entre el Gobierno Civil franquista y la dirección de la Fábrica de Tabacos, que entonces pertenecía a la empresa estatal Compañía Arrendataria de Tabacos. Los documentos revelan solicitudes de listados de personal según su ideología, órdenes de destitución y informes personales. Este proceso se repitió en todos los centros de trabajo importantes de la ciudad.
INVESTIGACIÓN EXHAUSTIVA DEL PERSONAL
Braulio Vázquez, director del Archivo Histórico, explicó que el archivo completo de la Fábrica de Tabacos fue entregado en 2021 y consta de miles de cajas. La clasificación de estos documentos es un proceso lento y laborioso. “Se investigó a todo el personal, desde peones a ingenieros”, puntualizó.
Un ejemplo es el caso de Fernando de Bedia Alfaro, un teniente de Artillería retirado, de quien se decía que “no ocultaba sus ideas extremistas de la extrema izquierda” y se le reprochaba su amistad con Manuel Azaña y Santiago Casares Quiroga.
La dirección de la fábrica informó que este ingeniero fue detenido por orden militar en julio de 1936 y permaneció en prisión. Su informe llevaba el título de “Relación de los funcionarios de esta fábrica que por su conducta anterior y posterior al movimiento de España se consideran contrarios a éste”. A pesar de esto, la dirección creía que “no tomó parte activa en la propaganda del Frente Popular”.
Pedro Parias, nombrado gobernador civil por Queipo de Llano, solicitó en septiembre de 1936 una relación del personal cesado “en virtud de las disposiciones contenidas en el bando por el que se declaró el estado de guerra”, detallando los puestos que ocupaban.
ANÁLISIS ÍNTIMO Y PERSONAL
Según Braulio Vázquez, en algunos casos se pedían explicaciones sobre trabajadores ausentes, sospechosos de ser izquierdistas huidos, pero que en realidad estaban combatiendo en el bando franquista. La investigación abarcó tanto al personal masculino como femenino y en algunos casos “se entra incluso en el comportamiento íntimo”.
En otra carta, Parias adjuntó una lista de trabajadores de los que se exigía el “cese inmediato” por pertenecer a “los cuadros dirigentes de las organizaciones en lucha contra el Ejército de España” o ser “colaboradores de dichos elementos”.
Algunos informes eran favorables, aunque con cautela. De una trabajadora, Luisa de Castro Salas, detenida en noviembre de 1936, se detalló que llevaba una década como liadora de tabaco, “ha observado siempre buena conducta, no actuó en política y en su trabajo se distinguió por su buena labor”.
El trabajo de clasificación continúa, con la prioridad puesta en la macrodescripción de la documentación para orientar a investigadores e historiadores. Con el tiempo, se digitalizará el material. El Archivo Histórico Provincial custodia documentos fechados entre 1441 y el siglo XXI, ocupando kilómetros de estanterías.













