¿Pueden pensar las máquinas? Un catedrático de IA reflexiona sobre el futuro y los riesgos de la inteligencia artificial

¿Pueden pensar las máquinas? Un catedrático de IA reflexiona sobre el futuro y los riesgos de la inteligencia artificial
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¿Pueden pensar las máquinas? Un catedrático de IA reflexiona sobre el futuro y los riesgos de la inteligencia artificial

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Senén Barro, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, explora en su ensayo “¿Poden pensar as máquinas?” la complejidad de la inteligencia artificial y su impacto en el mundo. Barro, exrector de la Universidade de Santiago de Compostela, argumenta que la respuesta a si las máquinas pueden pensar depende de nuestra definición de “pensar”.

La IA ya está transformando el mundo, dotando a los dispositivos de mayor capacidad y autonomía. Según Barro, las computadoras amplían las capacidades de nuestro cerebro, permitiéndonos realizar tareas que asociamos con el pensamiento de manera cada vez más eficiente.

El impacto de ChatGPT

Barro considera que el lanzamiento de ChatGPT por OpenAI en noviembre de 2022 marcó un antes y un después en la inteligencia artificial. Este sistema, especializado en el diálogo, rompió la barrera entre la IA y el conocimiento especializado, permitiendo a las máquinas resolver problemas complejos utilizando el lenguaje humano. Este avance ha contribuido a su popularidad, alcanzando mil millones de usuarios.

Riesgos y desafíos de la IA

A pesar de su visión optimista, Barro advierte sobre los riesgos inherentes al desarrollo de la IA. Menciona la “delegación cognitiva”, la tentación de delegar tareas en las máquinas sin comprender completamente lo que estamos haciendo. También destaca el “desempleo tecnológico”, la posibilidad de que la IA destruya empleos y la necesidad de que los poderes públicos mitiguen este impacto.

Barro señala que incluso los empleos creativos, como guionistas y diseñadores gráficos, que antes se consideraban a salvo, ahora están en peligro.

El autor también critica la falta de control sobre los gigantes tecnológicos, aunque considera que algunos poderes públicos, como la administración Trump, representan una mayor preocupación.

La próxima frontera: la inteligencia artificial general

Barro identifica la inteligencia artificial general como la próxima gran meta en el sector. Aunque su definición es difícil de precisar, considera que el objetivo es alcanzar la capacidad de formular teorías complejas, como la relatividad general, basándose únicamente en la información disponible para los científicos.

A pesar de las predicciones de algunos tecnólogos, Barro cree que la tecnología no se nos ha ido de las manos y que no representa un problema existencial para la humanidad. Sin embargo, advierte que su uso indebido podría suponer un riesgo para la humanidad.

En última instancia, Barro concluye que la principal limitación para lograr una inteligencia artificial de propósito general radica en la diferencia fundamental entre las máquinas y los seres humanos, cuya capacidad de aprendizaje y motivación es intrínseca.