
Aumento de la Protección Policial a Víctimas de Violencia Machista en España
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Mientras el debate sobre la existencia de la violencia de género continúa, la policía española se enfrenta a la realidad de proteger a decenas de miles de mujeres víctimas de esta lacra. Según datos del sistema de seguimiento policial VioGén, a finales de 2025, **103.942 mujeres** contaban con protección policial en España debido a la violencia ejercida por sus parejas o exparejas. En más de la mitad de estos casos, las mujeres tienen hijos menores de edad a su cargo, quienes también se ven indirectamente afectados y protegidos.
El incremento en la protección policial a mujeres y sus hijos ante el peligro de la violencia machista ha sido del **2%** con respecto al año anterior.
Análisis del Incremento: Más Allá de las Cifras
Este aumento puede interpretarse de diversas maneras: un incremento real de la violencia, un mayor número de denuncias, una mejora en la detección de casos o un mayor acceso de las mujeres a los mecanismos de protección. Es probable que todos estos factores influyan, pero el significado más evidente es que la violencia machista persiste a un ritmo que el sistema no logra detener. Las políticas de sensibilización, prevención y educación, aquellas en las que se debe invertir antes de que el riesgo y el peligro se materialicen, no están siendo lo suficientemente efectivas.
Invertir en la prevención es crucial, ya que las estadísticas reflejan no solo un problema sociológico, policial o judicial, sino el síntoma de un conflicto profundo sobre el poder, el género y la autonomía de las mujeres. Este conflicto afecta de manera desproporcionada a las mujeres migrantes, racializadas o en situación administrativa irregular, quienes enfrentan mayores barreras para denunciar, acceder a protección y ser creídas por las instituciones.
La Necesidad de Erradicar la Reproducción de la Violencia
La cuestión central no es únicamente cómo proteger mejor a las mujeres que sufren violencia machista (algo imprescindible), sino cómo lograr que esta violencia deje de reproducirse entre los hombres. Este contexto está estrechamente ligado al clima político actual, donde el feminismo es cada vez más presentado como un adversario. La normalización del antifeminismo, el auge de masculinidades reaccionarias, el cuestionamiento de las políticas de igualdad y los discursos que minimizan la violencia machista contribuyen a alimentar imaginarios culturales que legitiman el control, el castigo y la dominación del hombre sobre la mujer.
Violencia Machista Más Allá de la Pareja
La violencia machista no se limita al ámbito de la pareja. Las mujeres que participan en la vida pública y política enfrentan formas específicas de agresión, incluyendo violencia psicológica, digital y amenazas físicas. Cuando estas mujeres son además racializadas, migrantes o pertenecen a minorías religiosas, la violencia se intensifica y adopta formas racistas, islamófobas o xenófobas. Esta violencia política de género tiene el objetivo de forzar a estas mujeres a abandonar el espacio público y de disciplinar al resto, reforzando las jerarquías de silencio y dejando claro quiénes son los únicos legitimados para tener voz y poder.
La Violencia de Género como Problema Democrático
La violencia de género es una cuestión democrática fundamental. En los primeros meses de 2026, ya se han contabilizado trece víctimas mortales de violencia de género (once mujeres y dos niños), más de 100.000 mujeres necesitan protección policial frente a sus parejas o exparejas, y figuras públicas reciben amenazas de grupos extremistas. Esto exige replantear el problema en términos de seguridad pública, reconociendo que estamos ante una exhibición de poder y crímenes de poder que amenazan la democracia.
Como afirma Rita Segato, “el crimen contra las mujeres no es moral: es político”, y nos afecta a todos.













