
La Iglesia critica la propuesta de blindar el aborto en la Constitución: "Es un fracaso social
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La Conferencia Episcopal ha expresado su profunda preocupación por la intención del Gobierno español de blindar el derecho al aborto en la Constitución. En un mensaje con motivo de la Jornada por la Vida, celebrada el 25 de marzo bajo el lema “La vida, un don inviolable”, la Iglesia ha manifestado su firme oposición a esta iniciativa.
“Nos preocupa profundamente la tendencia a elevar el aborto a la categoría de ‘derecho’, incluso con rango constitucional o en cartas de derechos fundamentales”, señala la Conferencia Episcopal. “El aborto nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana”.
El escrito episcopal cuestiona el anteproyecto de reforma constitucional anunciado por el Ejecutivo para incorporar de forma expresa el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo en el artículo 43 de la Constitución. La Iglesia hace un llamamiento a una “alianza social” en favor de la natalidad para que “ninguna mujer” tenga que interrumpir su embarazo.
La Conferencia Episcopal insiste en que “el aborto es objetivamente inmoral, pues supone poner fin a la vida de un individuo” de la especie humana, “negando la igualdad radical de derechos que debe fundamentar cualquier humanismo verdadero”.
Además, los obispos han recordado campañas pasadas, comparando la protección de un embrión a la de la cría de un lince, y lamentando que la legislación española permita “castigar con una multa de 15.000 euros y hasta dos años de cárcel si se destruye un huevo de águila pero da todo el derecho a matar a un hijo con síndrome de Down hasta el final del embarazo”.
La Iglesia española vincula la “maternidad frustrada” con “barreras estructurales” como “la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y la debilidad de las políticas públicas de apoyo a la familia”. Ante esta situación, los obispos proponen “una alianza social para la esperanza a favor de la natalidad, que sirva, por una parte, para construir juntos las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes puedan plantearse formar una familia abierta a la vida y, por otra, para que ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por sentirse sola o sin recursos”.













