La guerra contra Irán empuja la economía global al borde del precipicio

La guerra contra Irán empuja la economía global al borde del precipicio
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La guerra contra Irán empuja la economía global al borde del precipicio

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La escalada de tensiones en Oriente Medio, desatada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha provocado una onda expansiva en la economía mundial. El precio del petróleo se ha disparado, superando los 100 dólares por barril, y los mercados financieros han experimentado fuertes sacudidas. Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), advierte que este conflicto está lejos de ser una crisis más y urge a prepararse para lo impensable.

El petróleo se dispara y los mercados tiemblan

El conflicto se produce en un momento delicado para la economía global, que aún se recupera de los efectos de la pandemia y de las tensiones comerciales. El aumento del precio del petróleo, que ya supera los niveles previos a la guerra de Ucrania, amenaza con alimentar la inflación y frenar el crecimiento económico. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del suministro mundial de energía, agrava aún más la situación.

Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), ha advertido que un cierre definitivo del estrecho de Ormuz tendría consecuencias catastróficas para la economía mundial. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el conflicto ya ha retirado 10 millones de barriles diarios de petróleo del mercado, lo que ha obligado a una liberación masiva de reservas estratégicas.

Putin se beneficia de la crisis

Paradójicamente, uno de los principales beneficiados de esta situación es Rusia. A pesar de ser aliado de Irán, el gobierno de Donald Trump ha levantado temporalmente las sanciones al crudo ruso para tratar de contener la subida de los precios. Esta medida, aunque limitada a un mes y a 100 millones de barriles, permitirá a Rusia aliviar sus finanzas públicas, afectadas por la guerra en Ucrania.

Temor a la “estanflación” en Europa

En Europa, existe un creciente temor a que el conflicto en Oriente Medio derive en un shock estanflacionario, es decir, una combinación de alta inflación y bajo crecimiento económico. Varios líderes europeos han expresado su preocupación por el impacto del conflicto en los precios de la energía y en la cadena de suministro. El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, ha advertido que si el conflicto se prolonga, podría generar un fuerte shock estanflacionario para la economía mundial y europea.

Kyriakos Pierrakakis, presidente del Eurogrupo, ha señalado que las consecuencias de la crisis podrían extenderse más allá de los precios de la energía, afectando también al coste de los fertilizantes, el tráfico aéreo y las condiciones de financiación. Los datos de producción industrial de la zona euro, que cayeron un 1,5% en enero, reflejan la debilidad de la economía europea antes de la crisis energética.

La Comisión Europea, aunque preocupada por la evolución de los precios del petróleo y el gas, considera que la situación actual es mejor que la de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania. La institución prepara un paquete de medidas para reducir las facturas de electricidad de ciudadanos y empresas, incluyendo la posibilidad de un tope al precio del gas, una medida impulsada por España y Portugal durante la crisis energética de 2022.

El BCE, entre la calma y la acción

El Banco Central Europeo (BCE) se enfrenta a un dilema. Por un lado, debe mantener la calma y evitar sobrerreaccionar ante la incertidumbre. Por otro, debe estar preparado para actuar si el aumento de los precios de la energía se traduce en una inflación generalizada. Algunos miembros del BCE, como el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, abogan por esperar y evaluar el impacto del conflicto. Otros, como el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, advierten que el BCE actuará con decisión si es necesario.

La incertidumbre también se refleja en el mercado hipotecario, donde las hipotecas a tipo de interés variable ya están subiendo. En España, el Euribor a 12 meses ha superado el 2,55%, mientras que en Estados Unidos la tasa promedio para una hipoteca a 30 años ha registrado su mayor subida en un año.

Ante esta situación, Donald Trump ha vuelto a presionar a la Reserva Federal (FED) para que baje los tipos de interés, una medida que, según los analistas, no es probable a corto plazo.

El campo, afectado por el precio de los fertilizantes

El aumento del precio del petróleo y del gas también tiene un impacto directo en el sector agrícola, ya que encarece la producción de fertilizantes. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita una cuarta parte de la producción mundial de fertilizantes, agrava aún más la situación.

El Council on Foreign Relations advierte que el conflicto pone en riesgo la continuidad de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, lo que podría provocar un aumento de los precios de los alimentos. En España, las organizaciones agrarias denuncian la especulación con los precios de los fertilizantes, que ya estaban en el país antes del ataque a Irán.

¿Qué medidas tomar?

Ante esta situación, se plantean diferentes medidas para proteger a los ciudadanos y a las empresas. Juan Roig, presidente de Mercadona, ha propuesto una rebaja general del IVA de los alimentos al 0%, una medida que el Gobierno y los sindicatos rechazan por considerarla regresiva.

El Gobierno apuesta por medidas fiscales más enfocadas a los sectores afectados, como el campo y el transporte por carretera. Sin embargo, las reglas fiscales de Bruselas limitan el margen de maniobra de los países. La pregunta clave es cuánto durará el conflicto, ya que de ello dependerá el impacto en la economía mundial. El FMI actualizará sus previsiones económicas a mediados de abril, pero la incertidumbre sigue siendo alta.