JUICIO EN BARCELONA POR ACOSO ‘INCEL’ A EXPERTA EN VIDEOJUEGOS

JUICIO EN BARCELONA POR ACOSO 'INCEL' A EXPERTA EN VIDEOJUEGOS
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JUICIO EN BARCELONA POR ACOSO 'INCEL' A EXPERTA EN VIDEOJUEGOS

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La Audiencia de Barcelona ha iniciado uno de los primeros juicios en España contra el acoso digital machista dirigido a mujeres en la industria de los videojuegos. El caso se centra en el hostigamiento sufrido por una experta en videojuegos, quien fue objeto de una campaña de desprestigio y humillación durante cuatro años.

El inicio del acoso

El 29 de agosto de 2019, un tuit desencadenó una avalancha de mensajes dirigidos a la experta, conocida por su denuncia de actitudes machistas en el sector. La Fiscalía califica estos mensajes como un intento de “humillar” a la víctima.

¿Qué son los ‘incel’?

La comunidad ‘incel’, originaria de Estados Unidos, está compuesta por hombres jóvenes que culpan a las mujeres por su falta de relaciones sexuales y que se guían por el odio hacia ellas, creando un lenguaje propio que se manifestó en los mensajes enviados a la denunciante entre 2019 y 2022.

El machismo en la industria de los videojuegos

Eurídice Cabañes, filósofa de la tecnología, señala que el mundo del videojuego aún presenta una “tecnocultura machista tóxica muy fuerte”, donde la presencia de mujeres genera rechazo y coordinación para expulsarlas.

Detalles del acoso

El acusado envió al menos 13 mensajes en Twitter y 14 a través de Instagram a la víctima. Los mensajes escalaron en agresividad, incluyendo referencias explícitas a violaciones y embarazos no deseados, además de ataques contra el feminismo de la denunciante y sus críticas al sesgo machista de algunos videojuegos.

Entre los términos empleados en los mensajes se encontraban palabras comunes en la jerga ‘incel’, como “cucks”, “chad”, “kek”, “alfa y beta”, y “golden”. Además del acoso verbal, el acusado también envió una fotografía de su pene sin el consentimiento de la experta en videojuegos.

Acciones legales

La Fiscalía acusa al joven de pretender “menoscabar la dignidad” y “denigrar” a la denunciante “y a las mujeres por el mero hecho de serlo”, además de perjudicarla en su profesión. Se solicitan dos años de cárcel por un delito de incitación al odio o acoso, y una indemnización de 3.000 euros.

La acusación particular eleva la petición de pena a tres años de cárcel por un delito de odio por motivos misóginos y acoso, además de una indemnización de 20.000 euros. El abogado de la denunciante destaca que su clienta se vio “vejada de forma grave y sostenida en el tiempo” ante la comunidad gamer.

Consecuencias para la víctima

La denunciante se vio obligada a reducir su presencia en redes sociales, desactivar los mensajes privados y evitar participar en medios de comunicación para minimizar el riesgo de que continuara el acoso.

Acoso digital: una realidad para muchas jugadoras

El acoso digital es una realidad para muchas mujeres jugadoras. Un estudio de la asociación cultural Arsgames revela que el 59% de las jugadoras ocultan su género para evitar el acoso, y el 77% lidian con comportamientos no deseados. A pesar de que en 2024 las mujeres representaron la mayoría del público jugador en España, alcanzando los 11,1 millones, un 50,5% del total tras un crecimiento significativo desde 2019.

La responsabilidad de las empresas

Cabañes subraya la “responsabilidad” de las empresas a la hora de atajar los acosos machistas en el videojuego, destacando que no se deberían permitir actitudes sexistas en el espacio digital, al igual que no se permitirían en un restaurante.

El Gamergate como precedente

Cabañes pone como ejemplo el Gamergate, una campaña de ciberacoso machista de hace una década, cuyos métodos fueron “precursores” de ataques como el asalto al Capitolio de EEUU. “El videojuego es un campo de innovación donde se puede redirigir a los hombres que ya son misóginos para que pasen a la acción”, concluye Cabañes.