
El suicidio: un fenómeno complejo con múltiples causas
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La trágica realidad del suicidio ha vuelto a ocupar la atención pública. El psicólogo y biólogo Alfonso Echávarri, en declaraciones a COPE Navarra, ha analizado las claves de la conducta suicida, enfatizando su complejidad y rechazando explicaciones simplistas.
“El suicidio es multicausal, hay muchas causas”, subraya Echávarri, quien critica la tendencia a señalar un único culpable, como el acoso escolar, en casos de suicidio.
Factores de riesgo: una combinación de elementos
Echávarri utiliza la metáfora de un vaso que se llena gradualmente con diferentes elementos para ilustrar la complejidad del suicidio. Entre las variables personales que aumentan el riesgo, destaca la presencia de trastornos mentales como la ansiedad o la depresión, así como rasgos de la personalidad como la autoexigencia, la sensibilidad exacerbada y el perfeccionismo.
El experto también señala una “baja tolerancia a la frustración” y un “umbral de estrés excesivamente bajo” en muchos jóvenes, junto con una “falta de habilidades para pedir ayuda” que lleva a la persona a enfrentar su sufrimiento en soledad.
El papel del entorno familiar y escolar
El entorno familiar juega un papel crucial. Familias con “falta de estructura sana”, donde “no se practica la escucha”, o donde se viven “situaciones vitales muy estresantes” como violencia, abusos o conflictos graves, constituyen un importante factor de riesgo.
El entorno escolar es otro pilar fundamental.
Dificultades como el “bajo rendimiento escolar”, el “aislamiento” y, de forma destacada, el “acoso o ciberacoso” son elementos determinantes. Echávarri puntualiza que el bullying “multiplica el riesgo”, pero insiste en que no suele ser el único factor.
Señales de alerta: verbales y no verbales
Alfonso Echávarri detalla una serie de señales de alerta que pueden indicar un riesgo suicida. Entre las verbales, destaca la “desesperanza”, que diferencia claramente de la desesperación. “En la desesperación hay rabia, hay vida.
En cambio, en la desesperanza, como que ya no hay nada que hacer, nada va a cambiar”, explica.
Otras alertas verbales incluyen la expresión de una “falta de percepción de valía”, sentimientos de vergüenza y culpabilidad o la comunicación directa del “deseo de morir”. Sobre esto, Echávarri sostiene que es una petición de ayuda. “Las personas que están pensando en suicidarse o lo han consumado, en realidad no quieren morir, lo que quieren es dejar de sufrir”, recalca.
El psicólogo desmiente la creencia de que no se debe preguntar directamente sobre el suicidio. “Cuando una persona está en riesgo, sea joven o sea adulta, y le preguntamos, nos lo va a decir.
Nos van a decir que están deseando morir”, asegura.
Estas señales verbales se pueden complementar con otras no verbales, como intentos de suicidio previos, cambios bruscos en los hábitos de sueño o alimentación, desatender el cuidado personal o un descenso repentino del rendimiento escolar.
La importancia de la escucha activa
Ante la duda o la certeza de que alguien cercano está en riesgo, Alfonso Echávarri ofrece una pauta principal: la escucha activa y sin prejuicios. “Si yo tengo conocimiento o alguien me manifiesta que está pensando en acabar con su vida, lo más importante de todo es escucharle”, concluye.












