
Alarcón, un pueblo de cuento medieval en Cuenca
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Enclavado en la provincia de Cuenca, Alarcón se erige majestuosamente sobre una colina rocosa, abrazado por los sinuosos meandros del río Júcar. Este destino, declarado Conjunto Histórico-Artístico, ofrece una fascinante combinación de historia, naturaleza y arte, todo ello en un entorno de impresionante belleza que evoca los cuentos medievales.
Un castillo con siglos de historia
El Castillo de Alarcón, con más de 13 siglos de historia a sus espaldas, domina el paisaje desde su estratégica ubicación.
De origen prerromano, fue una ciudadela árabe hasta su conquista cristiana en 1184 por el rey Alfonso VIII. En 1963, el castillo fue expropiado y, tras su rehabilitación, se inauguró el 21 de marzo de 1966 como Parador Nacional de Turismo Marqués de Villena.
Hoy, esta fortaleza se ha transformado en un exclusivo hotel de la red de Paradores de Turismo de España, brindando la oportunidad única de dormir entre sus muros centenarios.
Su fisonomía actual refleja el estilo gótico, aunque la imponente torre del homenaje presenta características renacentistas. La belleza de Alarcón es tal que ha sido reconocida por National Geographic como uno de los 100 pueblos más bonitos de España.
Un viaje en el tiempo
El acceso a la villa se realiza a través de las tres puertas de su recinto fortificado, uno de los sistemas defensivos medievales mejor conservados del país: la Puerta del Campo, la Puerta del Calabozo y la Puerta del Bodegón, que forma parte de la estructura del castillo.
Pasear por sus calles empedradas es como retroceder en el tiempo, disfrutando de espectaculares vistas al cañón del Júcar.
Patrimonio cultural
Entre sus monumentos imprescindibles destaca la iglesia de San Juan Bautista, actualmente convertida en Centro de Arte y hogar de los famosos murales de Jesús Mateo, reconocidos por la UNESCO. Completan el rico patrimonio las iglesias de Santa María y Santo Domingo de Silos.
Gastronomía con sabor a historia
La gastronomía es otro de los pilares de Alarcón, con el restaurante del Parador como su principal exponente.
Su cocina, servida en un salón que evoca la época de la Reconquista, es famosa por platos como el morteruelo y el lomo a la orza, sin olvidar su menú especial que incluye un delicioso helado de queso.
Como alternativa, La Cabaña de Alarcón, ubicada cerca de la Iglesia de Santa María, ofrece un espacio pintoresco con grandes ventanales para disfrutar del paisaje, donde se puede degustar una riquísima sopa de ajo o su queso frito, además de un menú degustación con vinos de la Ribera del Júcar.













