Giro radical en la política energética de la Unión Europea: Apuesta por la energía nuclear

Giro radical en la política energética de la Unión Europea: Apuesta por la energía nuclear
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Giro radical en la política energética de la Unión Europea: Apuesta por la energía nuclear

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La Unión Europea ha dado un vuelco en su política energética, mostrando ahora un claro respaldo a la energía nuclear. Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, reconoció que “Europa cometió un error estratégico al alejarse de una fuente fiable y asequible de energía baja en emisiones”, destacando el valor de la energía nuclear como una opción “barata, asequible y baja en emisiones”.

Este cambio de postura contrasta con la hoja de ruta de España, que, a pesar de ser el segundo país de la Unión Europea en energía nuclear, mantiene su plan de desmantelar todas las centrales para 2035. Actualmente, España opera siete reactores en cinco centrales, que suministran aproximadamente el 20% de la energía eléctrica del país.

La nueva estrategia europea: Reactores Modulares Pequeños (SMR)

Von der Leyen ha presentado una nueva estrategia energética europea enfocada en acelerar el desarrollo de pequeños reactores modulares (SMR). Estos reactores, aunque denominados “pequeños” en comparación con los tradicionales, tienen una capacidad considerable, suficiente para abastecer de energía a una pequeña ciudad.

Su principal ventaja reside en su modularidad, ya que se construyen en fábrica por módulos, como los que comercializa Rolls Royce, y se ensamblan en su destino final, lo que reduce los costes y tiempos de construcción.

Sin embargo, expertos señalan que los SMR son aún “una promesa futurible” y su rentabilidad económica no está totalmente garantizada. Aunque la viabilidad técnica y económica parece asegurada, su despliegue masivo aún es incierto.

La complementariedad entre energía nuclear y renovables

Se ha destacado la importancia de desmitificar la falsa dicotomía entre renovables y nuclear. La realidad, según los expertos, es que ambas son necesarias. Las tecnologías tradicionales como la nuclear y la hidroeléctrica aportan estabilidad y una carga base que se complementa muy bien con la variabilidad de las renovables.

El impacto económico a corto plazo

El debate central se centra en el impacto económico a corto plazo.

Cerrar las centrales nucleares encarecería la energía a corto plazo, una certeza en el presente. La discusión se traslada al largo plazo, donde se evalúa si se podría abaratar y estabilizar el sistema con más renovables y baterías, aunque se reconoce la incertidumbre a largo plazo.

Esta visión coincide con la de plataformas que defienden la continuidad de las centrales nucleares para garantizar la seguridad del suministro y precios asequibles, lo que choca con la hoja de ruta del Gobierno español.