
León XIV se muda al Palacio Apostólico tras una década de abandono
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El Papa León XIV se trasladó este sábado a sus apartamentos en el Palacio Apostólico del Vaticano, poniendo fin a una década de desuso de la residencia papal tradicional. La Santa Sede anunció que el pontífice se instalará allí con sus colaboradores más cercanos, nueve meses después de su elección.
Con este movimiento, León XIV revierte la decisión de su predecesor, Francisco, quien en 2013 optó por permanecer en la residencia de Casa Santa Marta para evitar el aislamiento que, según él, implicaba el Palacio Apostólico.
Durante sus primeros diez meses de pontificado, León XIV residió en el edificio cercano al Vaticano donde vivía como prefecto del Dicasterio para los Obispos antes de ser elegido en el cónclave de mayo pasado.
Renovación necesaria tras años de abandono
El traslado se produce tras varios meses de trabajos de renovación y reestructuración en el Palacio Apostólico.
El edificio, construido a finales del siglo XVI, presentaba goteras, humedades y serios problemas en los circuitos eléctricos y de fontanería tras doce años sin ser habitado.
“El Palacio Apostólico es una construcción de finales del siglo XVI en el que no se habían hecho grandes reformas. Llevaba sin tener uso trece años y el deterioro de las instalaciones de agua, aislamiento o electricidad exige un gran trabajo por parte de los técnicos del Vaticano”, comentó Eva Fernández, corresponsal de COPE en el Vaticano, durante los trabajos de restauración.
Las filtraciones de agua habían causado daños importantes en el sistema eléctrico, lo que obligó a una restauración integral del tejado, “pensando también en sus sucesores”, según la periodista.
Ubicación de los aposentos papales
Aunque la Santa Sede no ha especificado la ubicación exacta de la habitación privada del Papa, medios italianos sugieren que podría estar situada en la buhardilla del palacio, una zona poco visible desde el exterior.
Se especula que en esta área se ha habilitado un gimnasio para que el Papa mantenga su rutina deportiva, mientras que el dormitorio se encontraría en el ala opuesta, sin vistas directas a la plaza de San Pedro.













