
La estrategia de Vox: Un paralelismo con el ascenso del nazismo
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La estrategia política de Vox presenta similitudes sorprendentes con la que en su momento desarrolló el Partido Nazi (NSDAP). No se trata de equiparar ideologías, sino de analizar tácticas para alcanzar el poder sin asumir el desgaste de la gestión.
Campaña permanente y alejamiento de la gestión
Al igual que el NSDAP en sus primeros años, Vox parece priorizar la presencia constante en la calle y en las redes sociales, evitando en la medida de lo posible la gestión directa del poder. Esta estrategia les permite mantenerse en un ambiente propicio para la demagogia y la crítica constante.
El NSDAP, tras un período marginal y un intento fallido de golpe de estado, se centró en la actividad callejera y en una campaña electoral permanente. Evitó alianzas que pudieran comprometer su imagen y esperó el momento oportuno para acceder al poder, presentándose como una alternativa fresca a pesar de años de actividad política.
El papel en los gobiernos autonómicos
Cuando Vox ha participado en gobiernos autonómicos junto al PP, ha optado por consejerías de menor relevancia y ha delegado en sus socios las áreas más conflictivas. Ante la menor excusa, han abandonado el gobierno para volver a la campaña, una dinámica que les permite mantener su discurso sin asumir las responsabilidades de la gestión.
Esta actitud cómoda les permite prometer sin tener que cumplir, dedicando tiempo a la propaganda y a la purga interna de cualquier voz disidente.
Un futuro incierto
La posición de Vox es ventajosa mientras el PP necesite su apoyo para gobernar. Abascal puede permitirse criticar y debilitar al PP, una situación que, paradójicamente, también beneficia a Pedro Sánchez. Queda por ver qué sucederá cuando Vox se vea obligado a asumir responsabilidades de gobierno y enfrentarse a la realidad.













