
El glaciar de Monte Perdido se derrite a un ritmo alarmante
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El glaciar de Monte Perdido, uno de los más emblemáticos del Pirineo, está sufriendo un rápido e inequívoco retroceso, según los últimos estudios científicos. En poco más de un siglo, ha perdido aproximadamente dos tercios de su volumen, un claro indicativo del impacto del calentamiento global en las montañas.
Un seguimiento científico exhaustivo
Las mediciones realizadas por el grupo Cryopyr del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), en colaboración con investigadores de la Universidad de Zaragoza, revelan una situación crítica.
La lengua glaciar se ha retraído decenas de metros ladera arriba, confirmando la aceleración del deshielo.
Las campañas de seguimiento más recientes, apoyadas por la Fundación Ibercaja, muestran que los últimos años han sido particularmente cálidos, con escasa acumulación de nieve invernal. Esta combinación ha provocado balances de masa negativos, intensificando un deshielo considerado irreversible en el contexto climático actual.
Fragmentación del hielo y tecnologías avanzadas
Los científicos han documentado un creciente proceso de fragmentación del hielo en el glaciar, con la aparición de islas de hielo desconectadas y una mayor presencia de hielo fósil degradado.
Se estima que los glaciares pirenaicos, con pérdidas de espesor que superan los tres o cuatro metros en un solo verano, se encuentran en su fase final.
Para monitorizar el glaciar, los investigadores combinan técnicas de campo tradicionales con tecnologías avanzadas, como drones equipados con cámaras de alta resolución y sensores térmicos. Estos dispositivos permiten obtener modelos digitales de elevación con una precisión sin precedentes, facilitando el análisis de los cambios en la superficie y la forma del glaciar.
El uso de drones ha optimizado las tareas de medición y seguimiento, permitiendo recopilar información en menos de una hora, un trabajo que antes requería más de una jornada completa.
Un laboratorio natural en riesgo
Ubicado en la cara norte del macizo de Monte Perdido, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el glaciar se ha convertido en un laboratorio natural para estudiar los efectos del calentamiento climático en la alta montaña del sur de Europa.
Su estado crítico es un indicador directo de la incompatibilidad del clima actual con la existencia de hielo glaciar a largo plazo en la cordillera.
Los datos recogidos por el grupo Cryopyr se integran en informes periódicos y proyectos internacionales sobre el cambio climático, contribuyendo a comprender las transformaciones que sufren los ecosistemas más sensibles del planeta.












