
Jóvenes españoles redescubren la espiritualidad y la fe
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Enrique Larraz y María Iribas, dos jóvenes de 22 años originarios de Pamplona, han compartido en el programa “Espejo de la Iglesia” de COPE su percepción sobre un creciente interés por la espiritualidad entre sus contemporáneos. Contrario a una simple tendencia, lo describen como un movimiento arraigado.
“La gente de nuestra edad tiene como un vacío que quiere llenar”, afirma Enrique, estudiante de arquitectura, al explicar esta renovada búsqueda.
María Iribas, enfermera, coincide con esta apreciación, señalando que después de un período de rechazo hacia la religión cristiana, muchos jóvenes buscan ahora satisfacer su necesidad de trascendencia a través de nuevas corrientes espirituales.
Un encuentro con la fe sin prejuicios
Enrique Larraz ofrece una perspectiva clave para entender este cambio generacional. A diferencia de generaciones anteriores que rechazaron la fe que les fue transmitida, muchos jóvenes de hoy no recibieron esa tradición familiar. Esto convierte el encuentro con la fe en algo novedoso y permite un acercamiento más genuino, libre de prejuicios.
“La gente sí que está más abierta en ese sentido”, asegura Enrique.
Indiferencia y fe en comunidad
A pesar de esta apertura, la sociedad actual se caracteriza por la indiferencia.
María Iribas, aunque afortunada de estar rodeada de amigos que comparten su fe, observa en su entorno laboral una notable indiferencia e ignorancia hacia el cristianismo.
Ambos jóvenes enfatizan la importancia de vivir la fe en comunidad. María participa activamente en el grupo María Dominustecum y colabora en la parroquia de San Miguel a través de la catequesis y el coro. Enrique, por su parte, forma parte de Efeta, un grupo que organiza retiros para jóvenes, además de participar en la catequesis y en actividades de la Delegación de Juventud.
Fe y juventud: una combinación inseparable
Para Enrique y María, la fe y la juventud no solo son compatibles, sino que son esenciales para una vida plena. Enrique defiende que vivir la fe es la mejor manera de vivir la juventud: “vivir la juventud bien, llena y plena”.
María Iribas secunda esta idea, afirmando que la fe es “la manera de ser feliz hoy”.
Ante el aumento de los índices de ansiedad y depresión, considera que una relación con Dios es fundamental para vivir una vida plena y libre.
Un mensaje de esperanza y búsqueda
María anima a otros jóvenes a buscar a Dios sin miedo: “Les diría que siempre estén abiertos los que realmente quieren encontrarse con Dios, que todos los días lo pidan”, haciendo hincapié en la importancia de la comunidad: “la fe es imposible vivirla sola, y más aún empezarla”.
Enrique concluye invitando a la curiosidad y a la acción: “Que se abran a descubrir, que tengan un poco de curiosidad, que se muevan, que busquen, que seguro que algo encuentran y que no les va a decepcionar”, con la esperanza de que este movimiento sea el comienzo de una transformación social duradera.













