Adelanto de la primavera trae consigo la procesionaria del pino: Alerta para dueños de perros

Adelanto de la primavera trae consigo la procesionaria del pino: Alerta para dueños de perros
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Adelanto de la primavera trae consigo la procesionaria del pino: Alerta para dueños de perros

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La procesionaria del pino, una oruga peligrosa para los perros, ha hecho su aparición anticipada en Cantabria, según han informado veterinarios de la región. Este fenómeno, que normalmente se observaba a finales de febrero o marzo, se ha detectado desde enero, impulsado por las inusuales temperaturas cálidas del invierno.

¿Qué es la procesionaria del pino y por qué es peligrosa?

La Thaumetopoea pityocampa, conocida como procesionaria del pino, aparenta ser un inofensivo gusano que se desplaza en fila india. Sin embargo, su peligrosidad reside en los miles de pelos urticantes que cubren su cuerpo. Estos filamentos contienen una toxina llamada taumatopina, que puede causar graves problemas de salud.

Riesgo para los perros: Curiosidad que puede ser fatal

A diferencia de los gatos, que suelen evitar la procesionaria, los perros se sienten atraídos por su movimiento.

Al acercarse, olerla, tocarla o incluso comerla, entran en contacto con los pelos urticantes, lo que desencadena una serie de síntomas inmediatos: hinchazón de la boca y la lengua, salivación intensa, dolor, inquietud y, en caso de contacto con los ojos, conjuntivitis severa.

¿Qué hacer ante un contacto con la procesionaria?

La reacción debe ser inmediata. Lo primero es lavar la zona afectada con abundante agua, preferiblemente caliente o tibia, ya que el calor inactiva la toxina. Es importante mantener la cabeza del perro hacia abajo para evitar que los pelos tóxicos sean ingeridos o inhalados. Nunca se debe frotar ni intentar extraer los pelos por tracción, ya que esto liberaría más toxina.

Tras el lavado, se debe acudir de inmediato al veterinario, ya que la ingesta o inhalación de la toxina puede ser mortal.

Prevención: La mejor arma contra la procesionaria

Aunque tradicionalmente se asociaba a bosques, la procesionaria se ha extendido a parques urbanos y otros lugares con pinares o cedros. La principal medida de prevención es evitar las zonas de riesgo, especialmente desde enero hasta mayo, periodo en el que las orugas están activas.

Ampliación del periodo de riesgo

El cambio climático ha alterado el ciclo de la procesionaria, ampliando el periodo de riesgo. Antes, la precaución se centraba en marzo y abril, pero ahora se recomienda extremar la vigilancia desde enero hasta mayo. Una vez que las orugas se entierran para pasar a su fase de crisálida, el peligro desaparece hasta el siguiente ciclo.