
SACERDOTE MARONITA MUERE EN LÍBANO TRATANDO DE AYUDAR A FELIGRESES
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El capellán castrense Ángel Briz ha recordado al sacerdote libanés Pierre Rahi, quien falleció recientemente durante un bombardeo del ejército israelí en el sur del Líbano. El padre Pierre, sacerdote maronita, era considerado por Briz, quien mantuvo una amistad cercana con él desde 2018, como “un hombre bueno y un buen pastor”, palabras que también usó el Papa Francisco.
Un acto de sacrificio
El sacerdote Pierre Rahi perdió la vida al intentar auxiliar a un feligrés herido por una bomba en Kleya, su pueblo natal. Se negó a abandonar la zona, incluso ante el peligro inminente, porque creía firmemente que “el pastor tiene que permanecer” junto a su comunidad. Briz explicó que el padre Pierre seguía el ejemplo del padre Mansur, una figura moral importante en la región, llegando incluso a “superar” su entrega “hasta derramar la sangre fiel a Cristo”.
Resistencia y fe
La comunidad cristiana en el sur del Líbano, arraigada en una tierra con una rica historia, se niega a abandonar su hogar.
Permanecer en su tierra es un acto de resistencia y una demostración de su fe. El capellán Briz ha destacado la importancia de su presencia histórica en Tierra Santa, afirmando que “ellos no quieren abandonar su tierra”.
Vínculos con España
El padre Pierre mantenía una estrecha relación con el ejército español, a través de la misión española en Líbano. Ángel Briz explicó que, gracias a Cáritas Castrense, se canalizaba ayuda humanitaria para las escuelas y se proporcionaban medicamentos en la zona de Hasbaya. Briz lamentó que “mucha gente se olvida que hay cristianos en el Líbano, que el Líbano no se entiende sin la fe cristiana”, recordando su vínculo personal con la comunidad.
Soledad y vulnerabilidad
Los cristianos del sur del Líbano se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, “atrapados en el medio” del conflicto entre Hezbolá e Israel.
Briz describe su situación como de soledad absoluta: “Están solos”. La población ha disminuido significativamente; en Kleya, Cáritas censó solo a 1.200 personas en 2024. A pesar de esto, su fe sigue siendo su mayor fortaleza.
Fe inquebrantable
Ante la pregunta de los militares sobre su falta de protección, la comunidad responde con firmeza: “Tenemos a Dios, y la certeza que la muerte no tiene la última palabra”. Para el capellán, esta vivencia de la fe es más auténtica y fuerte que la occidental.
El funeral del padre Pierre, que reunió a líderes de diversas iglesias, demostró el profundo afecto que le tenía la comunidad, que lo considera un mártir y un símbolo de esperanza.













