
OBESIDAD: UN PROBLEMA DE SALUD COMPLEJO QUE VA MÁS ALLÁ DE LA ESTÉTICA
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La obesidad, un problema de salud global en constante aumento, ha sido objeto de análisis por parte del dietista y nutricionista Víctor Serrano, con motivo del Día Nacional de la Obesidad. Serrano destaca que esta enfermedad, a menudo simplificada, es mucho más que una mera cuestión estética.
No se trata solo de apariencia: La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por la acumulación excesiva de grasa corporal, que impacta negativamente en la salud. El problema reside en la inflamación que genera el exceso de tejido adiposo, incrementando el riesgo de diversas patologías.
Un enfoque multifactorial
Contrario a la creencia popular de que la obesidad es simplemente el resultado de “comer demasiado o falta de voluntad”, Serrano enfatiza que es una enfermedad multifactorial. Si bien la alimentación y el ejercicio son importantes, también intervienen factores genéticos, el estrés, la falta de sueño, las hormonas y el entorno social.
El experto destaca la influencia de un “entorno obesogénico” que favorece el aumento de peso.
El sedentarismo, el uso constante del coche, el trabajo frente a pantallas y el acceso ilimitado a alimentos hipercalóricos crean un desequilibrio que antes no existía.
La preocupación por la obesidad infantil
El aumento de la obesidad infantil es una de las mayores preocupaciones, ya que los niños con sobrepeso tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en la edad adulta. La educación nutricional desde edades tempranas, con el apoyo de los padres y el refuerzo en la escuela, es fundamental.
Consecuencias para la salud
Los problemas de salud asociados a la obesidad son numerosos y graves, incluyendo diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, hígado graso, daño en las articulaciones y alteraciones hormonales. Además, Serrano subraya el impacto psicológico, que puede incluir estigma social, baja autoestima y ansiedad.
Evitar las “dietas milagro”
Serrano advierte sobre las “dietas milagro”, que, aunque ofrecen resultados a corto plazo, son insostenibles y provocan un efecto rebote. La solución es entender la alimentación como un proceso a largo plazo basado en la creación de hábitos saludables.
El dietista-nutricionista juega un papel fundamental en este proceso, diseñando un plan nutricional individualizado y realista, adaptado al estilo de vida de cada persona.
El objetivo es mejorar la salud metabólica y la relación del paciente con la comida.
Recomendaciones para un estilo de vida saludable
Serrano ofrece recomendaciones sencillas: aumentar el consumo de alimentos frescos, reducir los ultraprocesados y bebidas azucaradas, y moverse más, intentando alcanzar un mínimo de 10.000 pasos diarios. Junto a la dieta y el ejercicio, destaca la importancia del descanso y el control del estrés.
Para quienes se frustran al no ver resultados rápidos, el experto aconseja paciencia y centrarse en los hábitos. Una pérdida de peso saludable y sostenible se sitúa en torno a los 300 o 500 gramos a la semana. La obesidad es una enfermedad compleja que requiere comprensión, educación y apoyo, y es necesario fomentar hábitos de vida saludables a largo plazo.













