
'Una batalla tras otra' triunfa en unos Oscar que por fin se rinden a Paul Thomas Anderson
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Parecía una broma que Paul Thomas Anderson no tuviera un Oscar hasta ahora. El genio detrás de películas como *Magnolia*, *Pozos de ambición* o *El hilo invisible* ha tenido que esperar a su décima película para que la Academia de Hollywood se rindiera ante él. *Una batalla tras otra* se coronó con seis premios Oscar, incluyendo Mejor película, Mejor dirección y Mejor guion adaptado (por la adaptación de *Vineland* de Thomas Pynchon), además de Actor de reparto para Sean Penn, montaje y casting.
Una batalla tras otra es la mejor película del año, o al menos, la mejor hecha en Hollywood. Este Oscar es una declaración de intenciones en el momento actual de la industria de cine en EEUU y del país en general, por ser un filme arriesgado, caro, que no depende de una franquicia conocida y que ha producido Warner, dando libertad creativa a un director como Paul Thomas Anderson.
En la América actual, *Una batalla tras otra* muestra sus heridas y las formas de confrontarlas. La película de PTA habla de las revoluciones fallidas y de cómo el amor y el cariño es la forma de transmitir el activismo como legado de padres a hijos. El director contó que escribió este filme para sus hijos, “para pedirles perdón por el desastre que hemos dejado en este mundo que les estamos entregando, pero también con la esperanza de que ellos sean la generación que nos devuelva el sentido común y la decencia”.
Los pecadores sumó estatuillas como guion original, Mejor banda sonora para Ludwig Goransson, fotografía (siendo Autumn Durald Arkapaw la primera mujer en lograrlo en 98 años) y Mejor actor para Michael B. Jordan. El premio a Mejor actriz fue para la interpretación de Jessie Buckley en *Hamnet*. *Marty Supreme*, la película de Chalamet, fue la gran derrotada de la noche, sin convertir en premio ninguna de sus nueve candidaturas.
Sin buenas noticias para España
Sirat no pudo materializar ninguna de sus dos nominaciones. La de Mejor película internacional fue para la noruega *Valor sentimental*. En Sonido había una esperanza, pero el premio fue para la favorita *F1*.
Oscar para los fenómenos populares
Amy Madigan ganó el premio a la Mejor actriz de reparto por la Tía Gladys de *Weapons*. Los Oscar se rindieron a los fenómenos populares, y *Las guerreras K-Pop*, la película más vista de la historia de Netflix, ganó el de Mejor película de animación y el de Mejor canción por *Golden*. Netflix también recibió un dardo de Conan O’Brien, quien dijo que Ted Sarandos era la primera vez que pisaba un cine en su vida. *Frankenstein* de Guillermo del Toro (vestuario, maquillaje y peluquería y diseño de producción) también fue un éxito en Netflix.
Hubo un ‘ex aequo’ en la categoría de Mejor corto de ficción, entre *The Singers* y *Two People Exchanging Saliva*.
Conan O’Brien triunfa en una gala brillante
Conan O’Brien repitió como maestro de ceremonias. Entre medias un monólogo con dardos a Netflix y al príncipe Andrés. Hubo gags sobre ver cine en el móvil, y una aparición de Jimmy Kimmel, quien no se domesticó en su discurso.
Se esperaba más de la reunión de las protagonistas de *La boda de mi mejor amiga*, y la actuación de *Golden* dejó que desear. La actuación de la canción nominada de *Los pecadores* fue puro riesgo en el escenario. Emocionó la forma en la que afrontaron el ‘in memoriam’ con homenajes a Rob Reiner, Diane Keaton y Robert Redford. Las alusiones políticas fueron escasas y Hollywood demostró que el miedo sigue reinando a la hora de dar discursos.













