Rosalía y la hipocondría moral: Cuando la virtud se convierte en exhibición

Rosalía y la hipocondría moral: Cuando la virtud se convierte en exhibición
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Rosalía y la hipocondría moral: Cuando la virtud se convierte en exhibición

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Vivimos en una época donde la exhibición pública de presuntas virtudes parece ser la norma. Esto, según algunos, genera figuras públicas más cautelosas, donde la omisión es preferible al riesgo de un posicionamiento incorrecto.

En un ensayo de 2022, los filósofos Natalia Carrillo y Pau Luque definieron la “hipocondría moral” como la creencia de que sentir culpa por los males del mundo nos hace culpables, revelando un narcisismo patológico que mezcla una presencia desmesurada del yo con una brújula moral magnética.

Es notable cómo figuras culturales conservadoras pueden expresar opiniones controvertidas sin sufrir las mismas consecuencias que aquellos identificados como referentes progresistas, quienes a menudo son objeto de suspicacia y escrutinio constante.

La polémica feminista de Rosalía

Recientemente, Rosalía generó controversia al declarar en una entrevista que, aunque se rodeaba de ideas feministas, no se consideraba moralmente perfecta para adscribirse a un “ismo”. Esta afirmación fue interpretada por algunos como una postura reaccionaria.

El debate radica en cómo entendemos el feminismo: ¿como una práctica, una identidad o una virtud? En la década pasada, surgió el concepto de “virtue signalling” o “postureo ético”, que critica la adscripción a causas morales como una mera enunciación para ganar puntos en un campo social con valores predefinidos.

La otra cara de este “postureo ético” implica que, al enunciar una postura, se gana algo y se reivindica la pertenencia a una comunidad, uniendo así los conceptos de virtud e identidad, como si una identidad fuera virtuosa en sí misma.

Si bien muchos se proclaman feministas, es más sincero el reconocimiento de la imperfección, como lo expresó Rosalía, que el comportamiento cruel o violento de quienes se autodenominan feministas. Ser feminista debería implicar llevar a la práctica esas creencias, no usarlas como escudo instrumental.

El debate sobre Picasso y la separación del artista y la obra

La controversia se repitió con las declaraciones de Rosalía sobre la diferenciación entre el artista y la obra en relación con Picasso. Esto sugiere que la presión por mostrar una imagen pública impecable puede llevar a la cobardía entre las figuras públicas.

Ante la desilusión con la política institucional, se busca en los referentes culturales una identificación que antes se encontraba en los agentes políticos, como cuando se ve en Bad Bunny a un revolucionario.

Evitar la medición de virtudes y el castigo al error

Es fundamental evitar convertir la discusión política y social en una evaluación constante de la bondad individual o colectiva, castigando los errores. Este enfoque, similar a la confesión religiosa, resulta antipático y contraproducente, especialmente para la izquierda, que necesita ampliar su círculo en lugar de estrecharlo.