ISABEL LA CATÓLICA: REFERENTE DE LA FALANGE Y VOX

ISABEL LA CATÓLICA: REFERENTE DE LA FALANGE Y VOX
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

ISABEL LA CATÓLICA: REFERENTE DE LA FALANGE Y VOX

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Apenas dos meses después del fin de la Guerra Civil, falangistas rindieron un masivo homenaje a Franco en el Castillo de la Mota, Medina del Campo. Miles de militantes de la Sección Femenina de Falange tributaron al dictador y su ejército, marcando el inicio de una “Nueva España”. Franco condecoró a Pilar Primo de Rivera con la Y de oro de Ysabel la Católica, un símbolo que se volvería recurrente.

ISABEL I COMO MITO FRANQUISTA

La elección del Castillo de la Mota, fortaleza clave de los Reyes Católicos, no fue casual. Isabel I de Castilla fue un mito constante, reivindicada por el régimen y las falangistas, quienes recibieron el castillo como escuela de formación. Esta instrumentalización persiste: Santiago Abascal, líder de Vox, la mencionó el 8M, Día Internacional de las Mujeres.

En Medina del Campo, Abascal calificó a Isabel I como “la mujer más grande de la historia de España y del mundo”, un ejemplo a seguir. Décadas antes, Franco arengaba a las falangistas en el mismo lugar, instándolas a forjar “ese patriotismo que forjáis vosotras en los hogares” bajo el “recuerdo de aquella reina ejemplar, Isabel la Católica”.

Líderes políticos, militares y religiosos franquistas alabaron a Isabel, convirtiéndola en un referente junto a figuras como Santiago de Compostela y Teresa de Jesús. Su imagen inundó la iconografía de la época: sellos, monedas, esculturas, calles, banderas y escudos. El yugo y las flechas, logotipo de los Reyes Católicos, fueron adoptados por Falange, y la veneración era constante, especialmente en las aulas.

MANIPULACIÓN HISTÓRICA

La historiadora Elena Maza Zorrilla describe esta atención como una “obsesión” del régimen, una “manipulación” y “distorsión interpretativa”. La experta señala dos motivaciones principales: un “afán ejemplarizante” como modelo de género para las españolas, y la legitimación política del régimen, presentándola como “un nexo de unión y engarce histórico” entre la España “gloriosa” del siglo XV y el Nuevo Estado franquista.

PODER POLÍTICO Y FEMINIDAD

Para la Sección Femenina, Isabel la Católica fue “de gran utilidad”, según Begoña Barrera, historiadora de la Universidad de Sevilla. “Es una figura que, manipulada, se prestó muy bien a ser vendida como ejemplo de virtuosidad femenina. Se incidía mucho en su doble condición, en su poder político excepcional y sus cualidades sin perder su feminidad ni su papel de buena esposa y madre”.

La reina Isabel encajaba en el modelo de mujer promovido por la Sección Femenina, que adoctrinaba a las españolas en el hogar, mientras sus líderes eran políticas independientes. La mujer falangista debía criar y ser buena esposa, pero también abnegada y sacrificada por la Patria y el Imperio.

Figuras como Isabel de Castilla servían al relato difundido en las publicaciones de la SF, *Y* y *Medina*. Ángela Cenarro, catedrática de Historia de la Universidad de Zaragoza, señala que ofrecía “un referente femenino válido y aceptable” en un contexto restrictivo para las mujeres. La Sección Femenina buscó mujeres destacadas que sirvieran como “acomodo simbólico” para su tarea dentro y fuera del hogar.

Inbal Ofer recupera un folleto de 1941 que cristaliza la concepción falangista de Isabel I: “Solo nos interesa Isabel, ya que solo ella representa la aspiración suprema de las mujeres falangistas […] Solo Isabel de Castilla […] es la prueba eterna e inequívoca de lo que la voluntad femenina puede hacer cuando actúa en nombre del verdadero destino católico y patriótico”.

PASADO GLORIOSO Y NACIONAL

Esta idea es inseparable de lo que supuso Isabel para la ideología franquista en términos políticos y religiosos. Según Cenarro, fue construida como un referente de la “etapa de esplendor y máxima expansión del Imperio español”, presente en el imaginario franquista y fascista, mirando hacia un “pasado glorioso y nacional perdido” que había que recuperar.

Maza Zorrilla explica que Isabel se convirtió en “sostén ideológico” de la dictadura, símbolo de la unidad territorial y fusión entre identidad nacional y fe católica. Fue ensalzada por la conquista de América, relato usado por el franquismo para lanzar la idea de Hispanidad como “imperio espiritual a recobrar”.

El régimen equiparaba la “Reconquista” de 1492 con la “Cruzada” franquista contra la “antiEspaña”, justificando el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la dictadura. Franco se autoproclamaba “salvador” frente a la “decadencia” republicana, como Isabel había resurgido una Castilla “destrozada” en base al “progreso y la disciplina”.

La experta señala que el uso de la figura no era nuevo, pero sí “el abuso y manipulación” a la que fue sometida. La censura omitió deliberadamente episodios como la Inquisición, la expulsión de judíos y la persecución de musulmanes, facetas que tampoco la ultraderecha menciona actualmente. Abascal ha hablado de “la reconquista ante el islamismo” y de “la evangelización de todo el orbe” como éxitos de su reinado.

Según la experta, “Les interesa por las mismas razones que le interesaba a la Sección Femenina, para sacarla a relucir frente a una especie de ‘falso feminismo’ que atribuyen a la izquierda”, señalando la “línea de continuidad” entre ambos relatos. Denuncia el “manoseo interesado” de figuras históricas, lamentando su “manipulación y simplificación”. “No porque se transmita ninguna mentira, sino porque se subrayan las características y las vertientes que más convienen al discurso. Estamos, además, hablando de alguien que vivió en el siglo XV y extrapolar e intentar hacer válidos conceptos de entonces como referentes de un feminismo actual es un anacronismo enorme”.

Barrera no niega que Isabel la Católica tuviera un “poder y una habilidad política excepcionales” en un contexto masculino, pero cree que la celebración de figuras históricas debe basarse “al rigor y a la investigación”, para “entender el pasado y no convertirlas en una caricatura que instrumentalizar por intereses políticos”.