
El Edificio Jardín: la primera joya del brutalismo en León
En el Paseo de la Facultad número 7 de León se erige el Edificio Jardín, un icónico inmueble de estilo brutalista construido en la década de los 60. El experto Pepe Álvarez Guerra, en el programa “Mediodía en COPE León” con Esther Peñalba Aller, ha desgranado la historia de esta construcción, que supuso una ruptura con la arquitectura tradicional de la ciudad gracias a la visión de tres arquitectos revolucionarios.
El edificio fue obra de Alberto Sánchez Núñez, Prada Pool y García Quijada, un trío de arquitectos que desarrolló su trabajo en León durante un periodo de unos diez años.
Según Álvarez Guerra, sus diseños “no tenían nada que ver con las casas de los demás”. De Sánchez Núñez, que firmaba como Almuzán, destaca que fue “posiblemente la persona que yo he visto mejor dibujar en mi vida”, llegando a ilustrar en ocasiones al Capitán Trueno.
El estilo brutalista estaba en boga en aquella época y se caracteriza por sus fuertes volúmenes de hormigón y sus formas limpias.
En León, según el experto, solo existen dos ejemplos de esta corriente: el Edificio Jardín y el complejo Santo Domingo. Álvarez Guerra lo compara con el conocido edificio Torres Blancas de Madrid para ilustrar la contundencia de sus volúmenes, que prescindían de “balconcitos, miradorcitos y colorines”.
El proyecto fue promovido por un grupo de profesionales con alta capacidad económica, lo que permitió la construcción de dos viviendas muy grandes por planta.
La fachada, protagonizada por el hormigón visto, fue una de las primeras de este tipo en León, un material cuyo trabajo resulta muy costoso. Para humanizar esa “brutalidad”, los arquitectos idearon un sistema de grandes jardineras en fachada concebidas como un fondo para jardines colgantes.
La idea era que las plantas colgaran y humanizaran la fachada, creando un contraste único con el hormigón.
Sin embargo, con el paso del tiempo, esta visión se ha ido perdiendo. En la actualidad, lamenta Álvarez Guerra, “quedan dos o tres” de aquellos jardines colgantes originales que daban nombre y sentido al edificio.
Álvarez Guerra critica la “mala costumbre” de cerrar balcones y terrazas, lo que ha “destrozado” parte de la fachada original, como en las dos terrazas del remate superior.
Al respecto, recuerda la frase de un arquitecto danés de visita en León: “Es que ustedes los españoles son escultores de fachada”. A pesar de las alteraciones, el edificio sigue siendo un referente.
La relevancia del Edificio Jardín es tal que está registrado en el Docomomo, el organismo mundial para la preservación de la arquitectura moderna.
Pepe Álvarez Guerra profesa una “enorme devoción” por sus creadores, ya que “significaron que había que cambiar las cosas”, asumiendo riesgos con nuevos materiales y propuestas. Por ello, lo califica como “una de las joyas del brutalismo en León”.
El experto concluye con una recomendación a los leoneses y visitantes para que se detengan en el Paseo de la Facultad número 7 y miren el edificio “con un poquito de cuidado”.
Es una oportunidad para valorar una pieza clave de la historia arquitectónica de la ciudad, un testimonio de una época de vanguardia y valentía creativa.













