
¿Por qué algunas personas siempre llegan tarde? La psicología detrás de la impuntualidad crónica
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¿Conoces a alguien que siempre llega tarde? No hablamos de un retraso ocasional, sino de una costumbre arraigada que exaspera a quienes les rodean. La impuntualidad crónica define a estas personas, pero ¿qué se esconde detrás de este patrón?
Desorganización y mala gestión del tiempo
Según la psicóloga María Arias Iglesias, la desorganización es la principal causa de la impuntualidad. Las personas impuntuales no planifican correctamente, ya sea por procrastinación o por una mala gestión del tiempo.
Existe una gran diferencia entre el tiempo real y cómo lo percibe nuestro cerebro, lo que nos lleva a subestimar el tiempo necesario para completar una tarea. Solemos idealizar situaciones y no calculamos bien el tiempo que tardaremos en hacer algo.
Un estudio publicado en el *Journal of Personality and Social Psychology* reveló que incluso las personas conscientes de su impuntualidad recurrente continúan anticipando plazos futuros con un optimismo excesivo. Además, otras investigaciones han demostrado que tendemos a subestimar el tiempo que nos llevará recorrer una distancia física que nos resulta familiar.
En promedio, las personas pueden llegar a subestimar en un 40% el tiempo que les llevará completar una tarea, lo que se manifiesta incluso en la planificación diaria, donde se deja poco margen para los imprevistos.
Factores de personalidad
Además de la gestión del tiempo, la personalidad juega un papel importante. Un exceso de optimismo o de confianza puede llevar a creer que se llegará a tiempo, mientras que una baja autoestima puede motivar a marcar el ritmo y el horario, haciéndose esperar para sentirse más especial o importante.
Es como si la persona impuntual apreciara la atención que recibe, poniendo a prueba a la otra persona y la fuerza de su afecto, protegiendo inconscientemente sus sentimientos a pesar de sus errores. Los optimistas, por su parte, creen que pueden con todo en su apretada agenda, pero al intentar hacer demasiadas cosas a la vez, siempre llegan tarde.
La impuntualidad crónica puede relacionarse con patologías como la ansiedad social (llegar tarde para evitar la confrontación) o una personalidad narcisista (falta de empatía con quienes esperan). En muchos casos, la impuntualidad constante puede ser un síntoma de egocentrismo y de indiferencia hacia las consecuencias que tiene en los demás.
Estrategias para mejorar la puntualidad
Romper con el hábito de llegar tarde requiere estrategias prácticas y un cambio de mentalidad. La planificación es la primera medida y la más efectiva. Organizar y crear rutinas puede ayudar. Las personas puntuales son organizadas, cautelosas y realistas cuando planifican.
En la mayoría de los casos, las personas puntuales crean rutinas en secuencias, no pierden el tiempo decidiendo qué hacer y sus rutinas se vuelven automáticas.
La planificación nos ayuda a anticiparnos y a pensar en la logística para llegar a un destino, además de permitirnos estimar mejor cuánto tiempo nos llevará cada tarea y distribuir el tiempo en consecuencia.
Es importante analizar qué se tiene que hacer antes de comprometerse con un horario y tener hábitos, rutinas y organización de base en el día a día.
Se puede aprender a tener una buena gestión del tiempo y a generar estrategias para mejorar la autoestima, la empatía, la ansiedad social o los hábitos. Incorporar estos pequeños cambios puede suponer una gran diferencia en nuestra relación con el tiempo.
Superar la impuntualidad es posible, pero requiere paciencia y la voluntad de comprender los componentes psicológicos más profundos que intervienen.













