
Este postre surgió como una evolución natural de los bizcochos de chocolate y licor que se preparan en Irlanda
Cuatro recetas con huevo prácticas y saludables que puedes cocinar en la freidora de aire
Pocas tartas son tan reconocibles como la Guinness. Se trata de un postre asociado a San Patricio, el festejo más importante de Irlanda. La combinación de chocolate, queso y cerveza negra la han convertido en una de las tartas más fáciles de distinguir del recetario de repostería. Con un bizcocho marrón oscuro que contrasta con un remate de queso crema, se trata de una tarta de aspecto único y que recuerda a una pinta de cerveza.
De sabor dulce, pero con los matices y el leve amargor de la malta, querrás repetir este postre una y otra vez. Su popularidad la ha hecho una constante en numerosas cafeterías y tiendas de repostería, pero también puedes prepararla con facilidad en casa. Por suerte, aunque sea un dulce muy asociado al día de San Patricio, no tendrás que esperar a un 17 de marzo para elaborar la tarta de chocolate más famosa de Irlanda.
La ocasión para preparar esta tarta gira alrededor de la festividad de San Patricio, patrón de los irlandeses.
Se trata de una celebración de origen católico que coincide con el día nacional de la fundación del país. La diáspora de los irlandeses que tuvo lugar a lo largo del siglo XX promovió que se expandiese a nivel mundial. La festividad ha llegado a numerosos puntos de España con grandes concentraciones de población irlandesa. Es el caso de Madrid, que acumula la mayor concentración irlandesa de España.
En A Coruña, por la afinidad compartida a través de leyendas celtas, la torre de Hércules —considerada el faro romano más antiguo del mundo— se ilumina de verde. Incluso las ciudades de Murcia y Lorca consideran a San Patricio como su patrón. En el año 1452, el mismo día en el que se conmemora al santo, los cristianos vencieron una batalla, por lo que decidieron dedicársela al patrón de Irlanda y construir en el municipio lorquino un templo en su honor.
La tarta Guinness surgió como una evolución natural de los bizcochos de chocolate y licor que se preparan en Irlanda.
Era de esperar que, en torno a una festividad como la de San Patricio, tan asociada a la cerveza, este tipo de postres se convirtiesen de forma orgánica en la tarta Guinness que conocemos en nuestros días. El perfil gustativo de esta cerveza también da pistas sobre por qué era casi previsible que acabase en un postre. Se trata de una cerveza negra stout, que se caracterizan por ser oscuras y de alta fermentación. Intensa y cremosa, lo que hace la hace especial es, sin duda, su regusto tostado con notas de café y cacao.
Esto, sumado a su dulzor propio de la mayoría de cervezas de esta variedad, la convierten en el ingrediente perfecto para un sinfín de dulces.
Receta de tarta Guinness
<!–[if IE 9]><![endif]–>

Cerveza negra
La tarta Guinness no precisa de natas, en su lugar está coronada por un frosting de mantequilla, queso crema y azúcar glasé, que le aportan cremosidad al conjunto. Se trata de un tipo de frosting fácil de preparar y muy estable. Por otro lado, el bizcocho resultante de esta receta debe ser esponjoso y algo húmedo, por lo que es vital huir de una textura final harinosa.
Contrario a lo que pueda parecer, los ingredientes son sencillos, solo hay que prestar especial atención a la cerveza que emplearás para esta receta. Elijas la que elijas, debes asegurarte de que sea una cerveza negra stout, y que en etiquetado especifique hay una predominancia en su regusto de notas de café y cacao.
Para preparar esta receta, necesitas los siguientes ingredientes:
- 250 ml cerveza negra stout
- Dos huevos
- 140 mililitros de nata líquida
- 250 gramos de harina de repostería
- 250 gramos de mantequilla
- 400 gramos de azúcar
- Una cucharadita de extracto de vainilla
- 74 gramos de cacao en polvo
- Dos cucharaditas y media de bicarbonato sódico
Y estos para el frosting:
- 250 gramos de queso crema
- 140 gramos de mantequilla pomada
- 140 gramos de azúcar glasé
- Tres gotas esencia de vainilla
Antes de comenzar a preparar esta receta, te recomendamos que te hagas con un molde de repostería desmontable y de unas varillas eléctricas para preparar la masa del bizcocho y el frosting.
Una vez tengas estos utensilios de cocina, solo deberás seguir estos pasos:
- Precalienta el horno a 170 grados, arriba y abajo
- Calienta la cerveza en un cazo, con cuidado de que no entre en ebullición.
Una vez esté caliente añádele los 250 gramos de mantequilla, cortada en dados, y remueve hasta que se derrita por completo. Cuando esté completamente disuelta, retira el cazo del fuego
- En un bol, integra la harina, el cacao, el azúcar y el bicarbonato
- En otro bol bate los huevos, la nata líquida y el extracto de vainilla. Una vez la mezcla sea homogénea, añade la cerveza con mantequilla y remueve bien. Sin parar de mezclar, añade los ingredientes secos que habías dejado apartados en otro bol
- Vuelca la mezcla en una bandeja de tartas y hornea la masa durante unos 55 minutos.
Para comprobar si el bizcocho está listo, insértale un palito y comprueba que sale limpio.
- Mientras el bizcocho se enfría, prepara el frosting. Para ello, mezcla con las varillas eléctricas el queso crema, la mantequilla y el azúcar glasé, hasta conseguir una mezcla firme. Mantén este glaseado en un lugar fresco y seco hasta que llegue el momento de montarlo sobre la tarta.













