Una asociación nacida en Murcia para combatir la soledad: “Me llaman amas de casa diciendo que ya no pueden más

Una asociación nacida en Murcia para combatir la soledad: "Me llaman amas de casa diciendo que ya no pueden más
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Una asociación nacida en Murcia para combatir la soledad: "Me llaman amas de casa diciendo que ya no pueden más

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Fundada en 2023, la asociación murciana Te Necesitas se ha expandido rápidamente, estableciendo presencia en gran parte de España y América. La organización advierte que factores como la destrucción del tejido social a través de desahucios y la proliferación de urbanizaciones unifamiliares exacerban el problema de la soledad, considerado uno de los grandes males del siglo XXI.

Magdalena Sánchez Blesa, escritora y cofundadora de Te Necesitas junto a Joaquín Sánchez, relata el impacto de la soledad incluso en los más jóvenes: “Una niña de diez años levantó la mano en su colegio para decirme que se sentía sola porque su madre estaba siempre con el móvil”.

Según el Barómetro de la Soledad No Deseada en España (2024), el 20% de la población española sufre soledad no deseada, y casi el 50% la ha experimentado alguna vez. Las mujeres son quienes más lo reconocen. Joaquín Sánchez señala que, a pesar de estas cifras, “no existe una alarma social porque la sociedad no es consciente de que la soledad es el drama de nuestro siglo”.

Magdalena destaca que, aunque Inglaterra fue el primer país en crear un Ministerio de la Soledad y España está elaborando un plan estratégico, Te Necesitas aún no ha recibido financiación pública.

“La soledad no es estar solo, es estar vacío”

Te Necesitas nació con un objetivo claro: combatir la soledad. Magdalena Sánchez Blesa publicó su número de teléfono en redes sociales, invitando a quienes se sintieran solos a llamarla. La respuesta fue inmediata.

Actualmente, la asociación cuenta con la participación de casi 300 personas, incluyendo voluntarios, colaboradores y usuarios, extendiéndose por España y América, con presencia en países como Estados Unidos, Canadá, Argentina, Puerto Rico, Perú, Colombia, Ecuador, Cuba y Venezuela.

Magdalena recuerda el origen de la asociación: “En una manifestación del 1 de mayo coincidí con Joaquín y, por nuestra afinidad social, acordamos que debíamos iniciar algún proyecto juntos. Así nació Te Necesitas”. Se rodearon de expertos para la creación de la asociación, incluyendo una abogada que les ayudó a redactar los estatutos y registrarla.

Este proceso administrativo permitió establecer una estructura organizada para sostener el proyecto. “Hoy contamos con presidenta, vicepresidente, vocales, tesorero… todo lo que debe tener una junta directiva”, explica Magdalena.

Cuando describen la soledad, casi siempre utilizan la misma palabra: vacío.

Magdalena recibe llamadas a diario y destaca la recurrencia de la palabra “vacío” al describir la soledad, recordando la frase de Séneca: “la soledad no es estar solo, es estar vacío”.

Antonia Ortiz, desde Puerto Rico, coordina varios grupos de la asociación, que organiza talleres de literatura y escritura para fomentar la interacción y combatir la soledad. También celebran un encuentro anual para que colaboradores, voluntarios y usuarios de diferentes partes del mundo se conozcan en persona. Hasta la fecha, se han celebrado tres encuentros: uno en Murcia y dos en Madrid.

Hombres y jóvenes, más renuentes a reconocer la soledad

La mayoría de las llamadas que recibe la asociación provienen de mujeres. Magdalena señala que “a los hombres y a los jóvenes les cuesta más reconocer que se sienten solos”.

Un rasgo común en los testimonios es que muchas personas que llaman no viven solas, pero experimentan un profundo sentimiento de aislamiento. “Me llaman amas de casa diciendo que ya no pueden más, que se sienten ninguneadas. Se encargan de todo en casa pero nadie las mira ni les pregunta cómo están”. La fundadora de la asociación insiste en que “la soledad más tremenda es la de quien vive en compañía”.

Este fenómeno se agudiza en el caso de muchas mujeres dedicadas al trabajo doméstico, quienes sufren falta de reconocimiento social y económico, así como la ausencia de reconocimiento dentro de su propio entorno familiar.

Me cuentan que se encargan de todo en casa y que nunca les han preguntado por sus gustos o aspiraciones. Ni siquiera se han ofrecido un día a hacer la comida o poner la lavadora. Algunas llegan a decir que se sienten esclavas en su propia casa.

El mercado de la vivienda, uno de los grandes factores que acentúan la soledad

Joaquín Sánchez explica que el mercado de la vivienda también contribuye a erosionar el tejido social. “Defendemos la estructura de los barrios, el tejido comunitario, que los vecinos se ayuden y colaboren entre sí. Los desahucios destruyen todo eso”.

Joaquín acompaña a personas en procesos de desahucio, quienes “se sienten agredidas y solas frente a la sociedad”. El aumento de los alquileres, las hipotecas inasumibles y la dificultad para acceder a una vivienda pública generan un fuerte sentimiento de desamparo.

Defendemos la estructura de los barrios, el tejido comunitario, que los vecinos se ayuden y colaboren entre sí. Los desahucios destruyen todo eso.

Para Joaquín, “cuando alguien a punto de ser desahuciado te llama, lo primero que necesita es que lo escuches”. También critica el modelo de urbanización residencial alejada del núcleo urbano, donde “cada vez escucho más a personas decir que su aspiración es irse a vivir a una zona residencial para salir de su barrio”.

Recuerda una experiencia impactante: “Una vez tuve que ir a una de estas zonas a dar la extremaunción a un vecino. Después de preguntar a varias personas, nadie sabía de quién les hablaba. Estamos hablando de no conocer ni siquiera a quien vive al lado”.

Aprender a escuchar: “Me di cuenta de que la soledad es algo muy complejo”

Uno de los aprendizajes clave de los voluntarios es que acompañar a alguien no se limita a preguntar cómo está. Antonia Ortiz confiesa que al principio “pensaba que mi tarea sería acompañar al típico abuelito que se queda solo cuando sus hijos se marchan de casa y necesita una llamada de vez en cuando”, pero pronto comprendió que “la soledad es algo mucho más complejo”.

Conscientes de esto, Te Necesitas ofrece talleres de formación para los voluntarios que inician procesos de acompañamiento.

Es importante saber que no se puede hacer proselitismo. Aunque un voluntario sea creyente, no puede invitar a una persona que se siente sola a rezar, porque quizá esa persona es atea.

Magdalena enfatiza que “cuando acompañamos a alguien, nuestras creencias políticas o religiosas deben pasar a un segundo plano” y que “hacer proselitismo sería aprovecharse de una posición de superioridad frente a alguien vulnerable”.

La asociación también cuenta con un equipo de psicólogos para derivar los casos más graves. Sin embargo, la demanda supera la disponibilidad de profesionales. “Hay veces que alguien nos llama y dice que quiere suicidarse. En esos casos la figura del psicólogo es imprescindible”, explica Sánchez.

De usuaria a colaboradora

Algunos usuarios de la asociación se han convertido en colaboradores, como Carmen Regidor, vecina del Ensanche de Vallecas. Llegó a Te Necesitas después de años cuidando a su madre y viviendo sola en un pequeño estudio en Madrid. “Tengo un par de amigos en la ciudad, pero Madrid no te lo pone fácil para mantener las amistades”.

“Cuando estás sola te vienen con frasecitas como ‘la vida es bella’, pero mi vida no era nada bella entre estas cuatro paredes. Yo me sentía invisible”. Viviendo en una zona de urbanizaciones, coincide con Joaquín en que este modelo favorece el aislamiento. “La vida se hace hacia dentro, hacia la propia familia. No hay vida vecinal. Yo iba a todos sitios sola y sentía una soledad muy cruel”.

Carmen fue una de las primeras personas en llamar al teléfono de Magdalena. Después de varios años recibiendo apoyo, decidió implicarse activamente y ahora coordina uno de los talleres del proyecto. “Sigo viviendo sola, pero ahora me siento útil y acompañada”.

Cuando estás sola te vienen con frasecitas como ‘la vida es bella’, pero mi vida no era nada bella entre estas cuatro paredes. Yo me sentía invisible.

Otras usuarias son Genoveva, de Córdoba, y América, de México, demostrando que la soledad, como experiencia humana, no conoce fronteras, al igual que las redes de apoyo que intentan combatirla.

“Pasé cuatro años casi sin querer salir de la cama. Desde que me separé me encontraba fatal”, cuenta Genoveva. “Desde la asociación me han acompañado poco a poco. No han fallado ni una vez”.

La voluntad de quien sufre la soledad también es clave para superarla. “A veces esperamos que alguien venga a arreglarnos la vida”, reflexiona América desde México. “Luego te das cuenta de que no se trata de eso. Se trata de luchar contra la soledad y ofrecer compañía”.