
Grave crisis en la red ferroviaria española: retrasos y deficiencias ponen en jaque la temporada alta
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La red ferroviaria española enfrenta una situación crítica, con retrasos generalizados que se extenderán, como mínimo, hasta finales de año. El trayecto Madrid-Málaga es uno de los más afectados, con una previsión de inoperatividad que se alarga hasta finales de abril, superando la fecha prometida inicialmente para marzo.
Colapso tras el accidente de Adamuz y desprendimientos en Álora
Esta crisis coincide con el segundo mes tras el trágico accidente de Adamuz, cuyas consecuencias en la infraestructura aún no han sido subsanadas.
A esto se suma un desprendimiento cerca de Álora, a unos 40 kilómetros de Málaga, lo que agrava aún más la situación y compromete seriamente la provincia de cara a la Semana Santa.
El impacto negativo para Málaga, la Costa del Sol y Andalucía en plena temporada alta es significativo, no solo en términos económicos. La situación ha sido calificada como un caso de “incompetencia gestora e incompetencia técnica”.
Reducción de la inversión en infraestructuras
La crisis se relaciona directamente con el deterioro de las infraestructuras en España.
Un informe reciente de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) revela que, aunque la inversión pública general ha aumentado, el porcentaje destinado a infraestructuras ha disminuido al 38% en los últimos cinco años, la cifra más baja desde 1995.
La comparación con años anteriores es aún más reveladora. En 2009, la inversión en infraestructuras públicas representaba el 60% del total, mientras que el año pasado se redujo a un 25%, un nivel inferior al de principios de siglo.
La inversión en la red ferroviaria y en las infraestructuras hidráulicas se ha reducido a la mitad desde 2009.
Falta de presupuestos y responsabilidad gubernamental
La raíz del problema se atribuye a factores políticos y de gestión. Se critica la falta de presentación de los presupuestos por parte del Gobierno durante tres años, lo que genera una grave falta de planificación y arbitrariedad en la distribución de fondos.
La responsabilidad directa de esta situación recae sobre el Ejecutivo actual.













