
Revelado el misterio de la desaparición de Francisca Cadenas: Confesión y errores clave en la investigación
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El caso de la desaparición y muerte de Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz), ocurrido hace nueve años, ha experimentado un giro dramático. La detención de los hermanos Julián y Manuel, principales sospechosos, y el posterior hallazgo de restos óseos, condujeron a la confesión de uno de ellos, permitiendo la reconstrucción del crimen.
Errores cruciales en la investigación inicial
Según el análisis del periodista Nacho Abad, la investigación inicial cometió dos errores graves que permitieron a los culpables eludir la justicia durante casi una década. La noche de la desaparición, mientras los vecinos permitieron a la familia de Francisca buscarla en sus casas, Julián se negó, argumentando que su tío enfermo estaba durmiendo. Posteriormente, la Guardia Civil de Badajoz inspeccionó la vivienda, pero no verificó un bulto en la cama y se les prohibió el acceso a una habitación clausurada.
Abad califica estos hechos como un “error” debido a la falta de experiencia en crímenes de esta magnitud en la zona, en contraste con la pericia de la UCO (Unidad Central Operativa), que finalmente resolvió el caso.
“En Badajoz no hay un nivel de criminalidad alto y las unidades son muy pequeñas”, explicó el periodista.
La confesión y la búsqueda de atenuantes
La UCO retomó la investigación en 2024, centrando su atención en los hermanos debido a su comportamiento anómalo. La presión y la vigilancia llevaron a Julián a confesar ante el juez. En su declaración, afirmó que Francisca entró en su casa al ver la puerta entreabierta y se sorprendió al verlo esnifando cocaína. Según su versión, la reacción de ella provocó su enfado y la golpeó hasta causarle la muerte: “En 1 de esos golpes, 1 de esos golpes la la mata”, confesó.
Según Abad, esta declaración tiene un doble objetivo: exculpar a su hermano Manuel y evitar una condena de prisión permanente revisable al eliminar un móvil sexual.
Julián se enfrentaría a una pena por asesinato que podría oscilar entre los 15 y 25 años de cárcel.
El hallazgo del cuerpo
La prueba definitiva fue la localización del cadáver en el patio de la vivienda de los hermanos. Los agentes de la UCO notaron una zona del suelo modificada con una grieta característica. Tras enterrar el cuerpo, los gases de la descomposición hincharon el cadáver, empujando el cemento aún fresco hacia arriba y creando una bóveda. Con el tiempo, los gases desaparecieron y el cemento se partió al pisar la zona hueca, delatando la ubicación exacta.












