ADICTOS AL ODIO EN LA ERA DIGITAL: CUANDO EL HUMOR SE DILUYE EN EL MALISMO

ADICTOS AL ODIO EN LA ERA DIGITAL: CUANDO EL HUMOR SE DILUYE EN EL MALISMO
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ADICTOS AL ODIO EN LA ERA DIGITAL: CUANDO EL HUMOR SE DILUYE EN EL MALISMO

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En un mundo cada vez más conectado, las redes sociales se han convertido en un campo de batalla donde el odio parece ganar terreno al amor. La reciente polémica desatada por un comentario de Rosa Belmonte en el programa ‘El Hormiguero’ ha puesto de manifiesto los límites de la ofensa, el humor y el perdón en la era digital.

El exabrupto de Rosa Belmonte y la reacción en redes

La columnista Rosa Belmonte lanzó un comentario desafortunado sobre Sarah Santaolalla, calificándola de “mitad tonta, mitad tetas”. Un insulto machista y deshumanizador que generó una ola de indignación en redes sociales. Santaolalla, acostumbrada a recibir improperios y amenazas, reaccionó con comprensible molestia.

Ante la repercusión del incidente, tanto Rosa Belmonte como el programa ‘El Hormiguero’ ofrecieron disculpas, aunque sin mencionar directamente a Santaolalla. Una disculpa que, para muchos, no fue suficiente.

La dificultad de perdonar en la era del odio algorítmico

Si bien una disculpa sincera podría haber zanjado el asunto, la polarización y el odio algorítmico dificultan el perdón. Los defensores de Belmonte salieron en su defensa, minimizando el insulto y comparándola con Quevedo. Una actitud que demuestra cómo disculparse se percibe como un acto humillante e innecesario.

Las redes sociales parecen fomentar el odio y la animadversión, ya que generan más engagement que el acuerdo y la comprensión. Un buen enemigo, un enemigo público, sirve para afianzar la propia identidad y azuzar el acoso.

La deshumanización del otro y la escalada del mal

La escritora Rebecca Solnit ha reflexionado sobre cómo percibimos a los desconocidos, a aquellos que están fuera de nuestro círculo íntimo. En las redes sociales, la tendencia es a deshumanizar al otro, convirtiéndolo en enemigo o chivo expiatorio. La hostilidad y la escalada del mal se han convertido en la norma, donde el pecado máximo es no odiar lo suficiente.

La muerte de la comedia en la era del malismo

Este clima de confrontación está afectando al humor. Uno de los pilares de la comedia es reírse de uno mismo antes de reírse de los demás. Pero cuando los chistes se convierten en eslóganes repetidos hasta la saciedad, la comedia pierde su esencia.

La commedia è finita.