
ADVERTENCIA DE GONZALO BERNARDOS: FUERTE AUMENTO EN EL PRECIO DE LA VIVIENDA PARA 2026
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El economista Gonzalo Bernardos ha advertido sobre un importante incremento en el precio de la vivienda en España, previsto para el año 2026. No obstante, este aumento no afectará de manera uniforme a todos los inmuebles, anticipando diferencias notables entre la obra nueva y la segunda mano.
DESAJUSTE ENTRE OFERTA Y DEMANDA
Bernardos fundamenta su predicción en un desequilibrio significativo entre la oferta y la demanda.
Según el experto, la oferta de vivienda nueva es limitada, mientras que la de segunda mano es más abundante. Esta escasez de nuevos proyectos de construcción impulsará al alza los precios, especialmente en el segmento de la obra nueva.
PREVISIONES CONCRETAS
Las proyecciones del economista estiman que el precio de la vivienda de segunda mano aumentará aproximadamente un 9% en 2026.
Sin embargo, los inmuebles nuevos experimentarán un incremento más pronunciado, cercano al 15%.
OPERACIONES PACTADAS EN PLENO AUGE
Un factor clave que explica esta diferencia radica en que gran parte de las operaciones que se formalizarán en 2026 corresponden a acuerdos cerrados en los dos años anteriores. Estas compraventas se pactaron durante un período de auge en el mercado inmobiliario, con una demanda superior a la que se espera para entonces.
Durante esos años previos, el volumen de operaciones era considerablemente mayor y los compradores asumían precios más elevados, impulsados por la competencia y la escasez de oferta, sobre todo en vivienda nueva.
Los precios venían de dos años de incrementos intensos, alcanzando niveles excepcionalmente altos.
IMPACTO EN LOS PRECIOS
Aunque la actividad inmobiliaria muestre signos de moderación en 2026, los precios reflejados en las escrituras seguirán siendo elevados, respondiendo a condiciones de mercado más expansivas. Este desfase temporal explica por qué la vivienda nueva podría marcar máximos históricos, incluso alcanzando cifras similares a las de 2007, durante la burbuja inmobiliaria.
En contraste, la vivienda de segunda mano, más flexible y sensible a la situación real del mercado, tenderá a ajustarse antes y con mayor intensidad.













