
Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en 'Tres noches en Ítaca'
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La nueva obra de Alberto Conejero, *Tres noches en Ítaca*, promete generar debate entre el público. Esta historia de tres hermanas que se reúnen para velar y enterrar a su madre, se presentará por toda España después de su estreno en Madrid, invitando a la reflexión sobre las emociones y la conexión con el teatro.
La obra nos presenta el encuentro de tres hermanas en la isla de Ítaca tras la repentina muerte de su madre, una profesora de griego que decidió abandonar a su marido para vivir en una pequeña casa en la isla. A lo largo de tres noches, conocemos a Penélope, la hermana mayor (Amaia Lizarralde); Elena, la hermana mediana (Cecilia Freire); y Ariadna, la menor (Marta Nieto). A medida que lidian con la dolorosa ausencia de su madre, secretos y frustraciones comienzan a aflorar.
Un cambio en el teatro de Conejero
A diferencia de sus trabajos anteriores como *La geometría del trigo*, *Usuahia*, *La piedra oscura* o *El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca*, donde Conejero indagaba en el pasado y la memoria, *Tres noches en Ítaca* se despoja de esa carga formal. El dramaturgo apuesta por una comedia dramática que respeta la estructura clásica del género, con unidad de tiempo, tratamiento realista y la presencia del humor como contrapunto. El conflicto central gira en torno a la hermana menor, Ariadna, una astrónoma que no perdona a su madre por haber abandonado a la familia.
Este conflicto es el motor de la obra, que culmina en una catarsis que conmueve al público. En el estreno, se percibía la tensión en la sala, con espectadores conteniendo las lágrimas.
Conejero se incorpora a la trama a través de un elemento teatral romántico por excelencia: una carta. La decisión de conectar con la obra será personal para cada espectador. La emoción que transmite no es gratuita, sino que se sustenta en varios elementos.
Elementos clave de la obra
En primer lugar, destaca la escritura de Conejero, llena de referencias al mundo heleno que enriquecen la narración. Su conocimiento de la cultura clásica le permite contar la historia de estas hermanas y su madre de una manera profunda y significativa. En segundo lugar, su sensibilidad gay le permite capturar la esencia del universo femenino en escena. Por último, su conocimiento de la literatura clásica impregna la obra de simbolismo y profundidad.
Los personajes de la obra recuerdan a figuras de Chéjov, Ibsen y Williams. Mujeres fuertes pero también rotas, que se enfrentan a problemas actuales. Elena vive la precariedad del mundo del teatro, Penélope se debate entre la vida marital y el deseo de sentirse viva, y Ariadna se enfrenta a la contradicción de la mujer contemporánea.
La contradicción de la mujer contemporánea
El dilema de Ariadna resuena con fuerza en el público: “¿Qué vocación hace que la vida te estorbe?”. Una científica exitosa se enfrenta a un mundo que ataca las humanidades, luchando contra los monstruos contemporáneos y olvidándose de vivir.
La obra también cuenta con la dirección de María Goiricelaya, quien logra sacar lo mejor de las tres actrices. La inclusión de las didascalias en la trama, recitadas por las actrices, distancia la acción teatral y permite que la carga reflexiva de la escritura de Conejero se manifieste en escena.
Después de Madrid, la obra recorrerá Zamora y Málaga en abril, Murcia y Soria en mayo, Tenerife en junio, León en octubre y Euskadi en noviembre y enero. Una oportunidad para que cada espectador se conecte con un teatro que interpela desde la emoción y explora los cimientos de nuestra sensibilidad.













