ANÁLISIS DE UN DESMORONAMIENTO: DESIDIA, MALA PUNTERÍA Y CALIDAD INSUFICIENTE

ANÁLISIS DE UN DESMORONAMIENTO: DESIDIA, MALA PUNTERÍA Y CALIDAD INSUFICIENTE
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ANÁLISIS DE UN DESMORONAMIENTO: DESIDIA, MALA PUNTERÍA Y CALIDAD INSUFICIENTE

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Cuando un equipo muestra síntomas de desidia, es común que pierda balones divididos y que los delanteros rivales penetren sus líneas defensivas con facilidad. Si a esto se suma una mala puntería y una calidad insuficiente para la categoría, el desastre es casi inevitable.

En estas situaciones, solo un golpe de suerte podría salvar la situación, pero esas dosis de buena fortuna parecen haberse agotado al principio de la temporada. La fórmula del desmoronamiento parece clara: desidia multiplicada por la falta de esfuerzo, sumado a los errores y dividido todo por la calidad del equipo. En otras palabras, el fracaso es directamente proporcional a la falta de compromiso de algunos jugadores e inversamente proporcional a lo grande que le queda la categoría al resto.

Cuanto mayor es la apatía y menor el nivel de fútbol, mayor será la distancia que nos separe del éxito y menor la que nos acerque al fracaso.

Aunque parezca complicado, es matemática pura.

APTITUDES EN LOS DESPACHOS

Es necesario analizar también las aptitudes en los despachos, más allá del campo de juego. Cada jornada se hace más evidente la falta de experiencia de muchos futbolistas, la mayoría provenientes de divisiones inferiores, para competir en una liga tan exigente como la Segunda División española. Ya se anuncia la primera incorporación para la próxima temporada: un defensa central de un equipo de media tabla de la liga eslovena.

Este año llegaron jugadores con poca experiencia en ligas de alto nivel. La llegada de Suso se ha presentado como un espejismo para los aficionados, mientras se gestionan otros movimientos como quien juega a la lotería, con la esperanza de acertar con algún futbolista que rinda más en los libros de cuentas que en el campo.

Las lesiones han dejado al descubierto la planificación deportiva, y cuando se recurre a las categorías inferiores, el Mirandilla parece abastecer más al Sanluqueño que al primer equipo.

Lo más preocupante es que ya no hay vuelta atrás, y con lo que se tiene habrá que afrontar el resto de la temporada.

ACTITUDES EN EL CAMPO: DAWDA Y OCAMPO

Volviendo al vestuario, es evidente que Dawda no es un delantero titular para ascender a Primera División. Durante sus jugadas individuales hacia la portería, la mayoría de los aficionados anticipan un resultado favorable para el portero rival. La falta de confianza es comprensible, dado el historial reciente.

A pesar de esto, el jugador muestra voluntad, lo cual es lo mínimo que se espera. Sin embargo, la actitud de Ocampo se percibe como una falta de respeto hacia la afición, especialmente hacia aquellos que soñaron con ser futbolistas pero no lo lograron.

Es importante recordar a este jugador que pocos tienen la oportunidad de jugar donde él lo hace.

Más allá del salario, es la posibilidad de practicar el deporte que aman y defender la camiseta de su país, Uruguay, compitiendo en una de las mejores ligas del mundo. Verlo jugar con desgana y falta de actitud frustra al aficionado que se enfrenta al mal tiempo para apoyarlo, al que soñó con ser futbolista y no pudo, y al que recuerda con nostalgia a los jugadores que dejaron una huella imborrable en el club.