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Aventuras y Peligros en el Ártico: Exploradores en Groenlandia
La fascinación por el Ártico y Groenlandia ha atraído a aventureros y exploradores de todo el mundo durante décadas. Desde la búsqueda de la mítica Thule hasta expediciones científicas y encuentros cercanos con la naturaleza salvaje, estas historias narran tanto descubrimientos como desafíos.
La búsqueda de Thule y el colmillo de narval
Miguel de la Quadra-Salcedo, inspirado por una cita de Séneca sobre la apertura de nuevas tierras, viajó a Groenlandia en 1972 tras los pasos de Roald Amundsen en busca de la auténtica Thule. Regresó de su aventura con los Inuit con un colmillo de narval de tres metros, un recuerdo tangible de su experiencia en una de las ciudades más septentrionales del planeta.
Enfrentamientos con la naturaleza: Osos polares y expediciones atrapadas en el hielo
Otros exploradores no tuvieron tanta suerte. Knut Rasmussen, el explorador groenlandés, se enfrentó a un oso blanco, mientras que los miembros de la expedición financiada por Arthur D.
Norcross en 1931 vivieron una experiencia aún más dramática. Norcross, un millonario estadounidense, contrató al marino canadiense Robert A. Bartlett para explorar regiones inexploradas de Groenlandia.
La Expedición Bartlett-Norcross: Ciencia y Aventura
La ‘Expedición Bartlett-Norcross al Polo Norte’ recolectó aves, plantas, fragmentos de rocas y fósiles. Los relatos de Marcos Rafael Blanco-Belmonte, narrados bajo el seudónimo de R.
de Córdoba, describieron el descubrimiento de más de 22.000 kilómetros de terreno inexplorado, así como encuentros pintorescos con “Miss Esquimal” y curiosos osos polares.
Bartlett aspiraba a encontrar rastros del explorador Amundsen y a llegar a las tierras de Francisco José, pero el mar presentó condiciones extremas. La goleta “Morrissey” quedó atrapada entre bloques de hielo, dejando a los expedicionarios prisioneros.
Prisioneros del hielo: Una lucha por la supervivencia
Durante 36 días, la expedición permaneció atrapada, sin posibilidad de rescate. Finalmente, Bartlett tomó la iniciativa y ordenó a sus hombres dinamitar el hielo. La explosión abrió una vía de escape, salvando a la tripulación de una muerte segura.
Blanco-Belmonte describió la experiencia como una emoción que “se paga… con la vida”, reflejando los riesgos inherentes a la exploración del Ártico y la determinación necesaria para superar los desafíos que presenta.













