
Cataluña: El ejército silencioso que protege los bosques
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Cataluña cuenta con una fuerza crucial para la defensa de su patrimonio natural: las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF). Conformadas por casi 6.700 voluntarios, estas organizaciones de la sociedad civil desempeñan un papel vital en la prevención y primera intervención en incendios forestales.
Un papel clave en la extinción de incendios
Ramón Torrens, presidente del secretariado y federaciones de ADF de Cataluña, destacó que, gracias a su labor, nueve de cada diez conatos de incendio no superan la hectárea quemada. Las ADF, creadas en 1986, tienen como misión principal la prevención y la primera respuesta ante incendios forestales, evitando su propagación hasta la llegada de los Bombers de la Generalitat.
Más allá de los incendios: adaptándose a las emergencias
Con el tiempo, el trabajo de las ADF se ha expandido a otras emergencias, como la retirada de pinos tras nevadas o la asistencia en inundaciones. Esta evolución demuestra la capacidad de adaptación del voluntariado ante los desafíos del cambio climático.
¿Quién puede unirse a las ADF?
Para formar parte de las ADF, solo se necesita voluntad de colaborar y ayudar.
Cualquier persona entre 16 y 70 años puede ser voluntaria, aunque la intervención requiere una formación específica. Los menores de 18 años pueden realizar trabajos forestales, pero no intervenir en incendios. Los mayores de edad deben completar cursos del Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC) impartidos por los Bombers.
Se necesitan más voluntarios
A pesar del compromiso ciudadano, se necesitan más voluntarios. Aunque cuentan con apoyo administrativo para el material y los equipos, el factor humano sigue siendo fundamental.
Torrens señaló la necesidad de ampliar las plazas de formación del ISPC, que actualmente limita el número de efectivos preparados para la intervención directa.
Financiación y equipamiento
El equipamiento de las ADF, que incluye camiones, vehículos ligeros y motosierras, se financia con ayudas del Govern de la Generalitat, las diputaciones y los ayuntamientos. Los consistorios, junto con los propietarios forestales y los voluntarios, forman una estructura de colaboración clave para la protección del territorio.
Reconocimiento pendiente
A pesar de su importancia, Torrens lamenta que la sociedad no sea del todo consciente del trabajo del voluntariado. Sin embargo, destaca que Cataluña es un país con una fuerte tradición de voluntariado, como se demostró en las recientes riadas.
Un compromiso con la sociedad
El presidente de las ADF subraya el espíritu de solidaridad que define a los miembros de las agrupaciones, un compromiso que no solo protege los bosques, sino que fortalece la capacidad de la comunidad para afrontar las adversidades en un contexto de emergencia climática.













