Cierre de escuelas por mal tiempo: clases perdidas y dificultades para las familias

Cierre de escuelas por mal tiempo: clases perdidas y dificultades para las familias
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Cierre de escuelas por mal tiempo: clases perdidas y dificultades para las familias

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Cada vez es más común que las comunidades autónomas suspendan las clases debido a alertas meteorológicas. Sin embargo, a pesar de la experiencia adquirida durante la pandemia, el cierre de escuelas no suele ir acompañado de la implementación de la docencia online. Esto genera dificultades para los padres y madres, quienes a menudo no pueden ausentarse de sus trabajos, aunque el Estatuto del Trabajador contemple esta situación.

Aumento de cierres por fenómenos meteorológicos extremos

Pedro Navareño, docente en Extremadura, recuerda que en sus 20 años de experiencia nunca se habían suspendido las clases por alertas meteorológicas, más allá del calor en verano. Sin embargo, recientemente recibió un aviso de la Junta de Extremadura informando el cierre forzoso del Centro Rural Agrupado El Manantial debido a intensas lluvias, nieve y fuertes vientos. Esta situación se ha repetido en varias comunidades autónomas, que han cerrado sus centros educativos por precaución ante los temporales. La frecuencia de estos episodios graves o extremos ha aumentado, afectando incluso a territorios que antes no los sufrían.

Andalucía, Extremadura, Cataluña y Galicia son algunas de las comunidades que han cerrado clases en diversos puntos de sus territorios debido a los temporales. La Comunidad Valenciana también mandó a sus escolares a casa en otoño por lluvias, al igual que algunas provincias catalanas.

Falta de planes de docencia online

A pesar de que la pandemia demostró la viabilidad de la enseñanza remota, ninguna administración ha implementado un protocolo efectivo para evitar que la suspensión de clases se traduzca en una pérdida académica. En la notificación de Extremadura, por ejemplo, no se hacía ninguna alusión a lo académico. El Ministerio de Educación argumenta que esta es una competencia de las comunidades autónomas.

Tampoco se ofrece una solución a las familias, que se ven imposibilitadas de enviar a sus hijos al colegio. Si bien el Estatuto del Trabajador contempla esta situación, en la práctica, padres y madres no tienen la misma facilidad para ausentarse del trabajo.

La necesidad de protocolos claros

Jorge Delgado, responsable de la Asociación Andaluza de Director@s de Infantil, Primaria y Residencias Escolares (Asadipre), señala que los centros educativos deberían tener un plan alternativo a las clases presenciales a través de plataformas online. Sin embargo, la realidad es que, con carácter general, no se está aplicando. Delgado, que también es presidente de la federación estatal de directivos y directivas de centros públicos de educación infantil y primaria (Fedeip), reconoce la dificultad de la tarea, ya que se desconocen las condiciones en las que se encuentran los niños en sus casas.

Las familias también consideran necesario un plan. María Sánchez Marín, presidenta de Ceapa, sostiene que ninguna comunidad autónoma se planteó compensar el desfase provocado por la pandemia, por ejemplo, con algunos días extras cada curso. Además, los calendarios escolares suelen ir al mínimo legal, lo que deja poco margen de reacción a los centros cuando se pierden clases.

La teoría indica que los colegios e institutos deberían tener planes alternativos. Estos se exigen sobre el papel, y algunos centros los elaboran, pero lo normal es que no se apliquen o se haga de manera voluntaria o a medias.

Sánchez Marín destaca que durante la pandemia se demostró que la enseñanza online es posible, gracias a la conectividad, la digitalización docente y la compra de dispositivos. Sin embargo, todo este trabajo se pierde cuando se suspenden las clases y no se ofrece ninguna alternativa.

El problema de la conciliación familiar

El cierre de escuelas no solo implica una pérdida académica, sino también un problema de conciliación familiar. En Cataluña, por ejemplo, muchas familias se ven obligadas a quedarse en casa con sus hijos, sin tener claro si pueden ausentarse del trabajo. La Generalitat asegura que los trabajadores deben teletrabajar o tienen derecho a un permiso retribuido por “imposibilidad” de acceder a su puesto de trabajo. Sin embargo, este artículo genera muchas dudas.

Sánchez Marín, presidenta de Ceapa, señala que el Estatuto del Trabajador contempla un permiso retribuido de cuatro días por “imposibilidad de acceder al centro de trabajo”, pero considera que es insuficiente en algunas regiones. Además, el redactado es ambiguo.

Desde Ceapa consideran que no es función de la escuela ejercer de guardería, pero a la vez sostienen que “el sistema productivo está montado así”.