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¿Cómo hemos llegado a esto? Auge del fascismo y desinformación en el mundo actual
Mucha gente se pregunta con preocupación: ¿Cómo hemos llegado a esto? Y hay motivos para la inquietud. Nos encontramos ante un resurgimiento del fascismo, ahora con mayores dosis de irracionalidad que en el pasado.
El regreso del fascismo y la incultura
Una de las causas de esta situación es la incultura generada por la distancia temporal de los fascismos del siglo pasado. La gente no conoce bien lo que pasó entonces ni por qué.
En la base de todo esto se encuentra la insatisfacción provocada por la falta de soluciones a los problemas ocasionados por el capitalismo desbocado que padecemos. Una degeneración del liberalismo que se acepta como el ideal de libertades, pero en el que faltan libertades esenciales, sobre todo en el terreno económico.
No todo el mundo goza de la “libertad” de acceder a una vivienda adecuada y asequible, ni a los bienes que necesita y desea. Incluso hay quien carece de la “libertad” de alimentarse y cuidarse con lo esencial. Todas estas “libertades” quedan consagradas con el capitalismo voraz actual.
El papel de la desinformación
La causa principal para haber llegado a esta situación es la desinformación. La desorientación sobre causas y culpables ha estigmatizado a quienes han emigrado en busca de mejores condiciones de trabajo y de vida.
Es asombroso que alguien piense que la ultraderecha cerril que se erige contra ellos y como solución general va a resolver uno solo de los problemas reales de la sociedad. Las condiciones laborales se abarataron hasta lo irrisorio con la entrada de China en el mercado mundial en 2005. Aquello autorizó a todos los demás países a reconsiderar sueldos y derechos laborales.
Fallas en la educación, alteración de la escala de valores por el egoísmo implícito a la ideología dominante y desinformación son los pilares en los que se asienta este desastre. El despliegue espectacular de los bulos, propagados masivamente por las redes de internet, ha conducido a una situación de desprecio a la verdad, sustituida por emociones y “creencias”.
El daño de la “tertulianitis”
Un daño inmenso lo ha hecho, en España, la *tertulianitis*. La discusión desigual de todo problema, de toda situación, de todo absolutamente todo. Hasta la ciencia y la salud ahora con el trumpismo que se exporta al mundo.
Hemos llegado al punto de considerar que se cercena el diálogo al suspender unas jornadas que, en la práctica, lavarían el golpe de Estado que sufrimos en España en 1936 y que todavía pagamos. La falta de criterio en estos temas lo puebla ya todo.
En España, y en algún otro país, hemos llegado a “esto” dejando pudrir instituciones como la justicia, que en algunos sectores notables se inclina trágicamente hacia la injusticia. Porque se ha permitido convertir al Parlamento en un circo y que la oposición política se colme de bulos y violencia.
El auge de los autócratas y la manipulación tecnológica
Así hemos llegado a esto. A que un autócrata imbuido de extrema egolatría, un delincuente convicto en varias condenas, presida la primera potencia del mundo y se haya lanzado a dominar al resto, para alimentar su vanidad y los bolsillos de su entorno.
Un caldo en el que una serie de compañías tecnológicas, dedicadas a la obtención de lucro, se han hecho con un inusitado poder para alterar desde elecciones a la verdad esencial.
Quienes empiezan a darse cuenta de lo que se estaba gestando se sienten espantados. La dictadura que está implantando Trump ya ataca incluso a periodistas rigurosos. Comenzó por censuras y ahora ya son detenciones.
Atisbos de esperanza y la necesidad de actuar
Cómo hemos llegado a esto ya se ve someramente, cómo salimos empieza a atisbarse: más cultura, más información, menos veneno, tener los pies en el suelo.
La infinita soberbia del líder del movimiento fascista le ha conducido a cometer errores extremos. Su desmesura puede ser precisamente su talón de Aquiles. Empieza el levantamiento contra las atrocidades cometidas por Trump y sus secuaces. Respuestas económicas a la alteración del orden establecido por Trump. No es poca cosa que se estén retirando fondos estadounidenses a pesar de las amenazas de la Casa Blanca.
Esencial el papel de China que, sin respeto tampoco a los Derechos Humanos, opera con enorme habilidad. Se está deshaciendo de los bonos estadounidenses también.
Trump y el polvorín mundial
Trump ha convertido el mundo en un polvorín secundado por una cuadrilla de especímenes a su imagen. En cualquier momento podría volar por los aires cualquier punto de sus obsesiones, pero también podría estallarle a él en las manos y arrastrar a cuantos le emulan en la mayor ola de ignorancia e insensatez en décadas.
Sí se advierte que el bravucón se achanta cuando encuentra respuestas firmes, que -insuficientes aún- se están produciendo. Pero no es una regla fija. Su desequilibrada personalidad le lleva a demasiados altibajos.
En un contexto explosivo mundial, la derecha española -tan miserable y tan torpe como la trumpista- se afana en destruir al líder que destaca por ir un tanto a contracorriente de esta especie de locura colectiva. Hace falta más, medidas valientes e imaginativas, imprescindibles.













