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Consternación entre maquinistas tras accidentes ferroviarios en España
La consternación, la tristeza y el enfado son las emociones que embargan a muchos maquinistas tras los recientes accidentes de tren ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), en los que han perdido la vida cuatro trabajadores ferroviarios y varias decenas de personas.
“Tras el primer accidente, volver a trabajar fue muy triste. Pero cuando a los dos días murió otro compañero… Está siendo complicado”, afirma Carlos, maquinista de media distancia en Madrid. Los sindicatos están considerando posibles movilizaciones, incluyendo la convocatoria de una huelga a principios de febrero.
Un sentimiento generalizado de desesperación
Elisabet Ramos, maquinista de Rodalies (CGT), comparte el sentimiento de desesperación y tristeza que se vive entre sus compañeros. La muerte de Pablo, conductor de uno de los trenes accidentados en Adamuz, y Fernando, que manejaba el tren siniestrado en Gelida, ambos jóvenes, ha generado una gran inquietud entre los maquinistas, especialmente en Cataluña, donde los conductores realizaron paros para exigir mayores garantías de seguridad en sus puestos de trabajo.
“Podríamos haber sido cualquiera”
Los profesionales entrevistados coinciden en el impacto que ha generado la ocurrencia de dos accidentes de esta gravedad en un medio de transporte considerado muy seguro. Fran, maquinista de Rodalies, comenta: “Cuando vas en moto o haces un deporte de riesgo, de alguna manera, sabes que el peligro va implícito, pero llevando el tren parece que vas protegido”.
Rubén, maquinista en la provincia de Lleida con más de 17 años de experiencia, añade que existe la sensación de que, en lugar de Pablo y Fernando, los fallecidos “podríamos haber sido cualquiera”. Fran, que a menudo viaja acompañado en la cabina por jóvenes en formación, como era el caso de Fernando, lamenta: “Pensar que podría haber muerto cualquiera de ellos/as es muy triste”.
Si bien los maquinistas insisten en la necesidad de investigar las causas de los siniestros para evitar que se repitan, también señalan que su trabajo es “seguro”. Jorge, maquinista de mercancías en Aragón, reflexiona: “Creo que, precisamente porque el trabajo de maquinista en España es muy seguro, es por lo que más impacto está teniendo lo que ha sucedido”.
Carlos coincide en que no tiene sensación de inseguridad y que no conduciría un tren ni arriesgaría su vida ni la de los pasajeros si no lo considerara seguro.
Críticas al mantenimiento de las infraestructuras
A pesar de la percepción general de seguridad, varios maquinistas, especialmente en Cataluña, critican problemas de mantenimiento en las infraestructuras y denuncian falta de atención por parte de Adif. El accidente de Gelida, donde un muro cayó a la vía durante un temporal, ha aumentado el temor de que estos problemas puedan derivar en accidentes graves.
Rubén denuncia que los maquinistas están cansados de reportar incidencias sin obtener respuesta ni soluciones. Critica la falta de mantenimiento de taludes, la falta de limpieza de zonas y la falta de poda de árboles. Carlos, desde Madrid, comparte su “enfado” por la falta de atención a problemas de seguridad denunciados. En ocasiones, se limita la velocidad temporalmente sin llegar a solucionar el problema de fondo.
Fuentes de Renfe indican que, por protocolo, trasladan los avisos de los maquinistas a Adif, responsable de la infraestructura. El Gobierno ha destacado un incremento del 60% en el gasto de mantenimiento de la red ferroviaria entre 2017 y 2025. Sin embargo, los sindicatos señalan que, al considerar el aumento del número de pasajeros, la inversión en mantenimiento de alta velocidad en 2024 es inferior a la de 2016.
Los sindicatos ferroviarios decidirán en los próximos días si se unen a la huelga convocada por el Sindicato de Maquinistas para los días 9, 10 y 11 de febrero. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha manifestado su intención de negociar con los trabajadores para evitar el paro.
Demandas de los maquinistas
Para superar la alerta generada tras los siniestros, los maquinistas exigen mayor atención a sus avisos y mayor celeridad en el mantenimiento, con un plan concreto y un calendario de mejoras. Solicitan medidas preventivas como reducir la velocidad o interrumpir el tráfico si no es posible solucionar los desperfectos de manera inmediata.
Rubén lamenta: “El sentimiento general estos días es de que estamos solos ante el peligro. De lotería. Hoy te ha tocado a ti, pero mañana puede tocarme a mí”.













