Cumbre de la ultraderecha internacional se cita en el Parlamento Europeo

Cumbre de la ultraderecha internacional se cita en el Parlamento Europeo
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Cumbre de la ultraderecha internacional se cita en el Parlamento Europeo

La extrema derecha internacional se prepara para un encuentro de alto nivel en el Parlamento Europeo. Figuras destacadas de la agenda ultra de unos veinte países se reunirán en Bruselas, convocados por la Red Política de Valores (PNfV), una organización clave en este universo de actores ultras. Tras su paso por el Senado español hace un año, la séptima edición de su Cumbre Transatlántica contará con representantes españoles como Santiago Abascal, líder de Vox, y Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos.

Bajo el lema “Libertad de expresión VS expresión regulada: fortaleciendo los pilares de la democracia”, el foro busca convertir Bruselas en el epicentro del discurso reaccionario, donde compartirán estrategias para impulsar su agenda. Líderes políticos, religiosos y de organizaciones civiles que abogan por ilegalizar el aborto, la eutanasia o el matrimonio homosexual se darán cita, enarbolando teorías como la del Gran Reemplazo, un discurso que afirma que se está intentando sustituir a la población blanca en Occidente por inmigrantes.

En esta edición, el evento se presenta bajo la defensa del “derecho a la libertad de expresión”, presentándose como víctimas de la censura y la “cultura de la cancelación”. Wendy Vía, directora de la organización Global Project Against Hate and Extremism (GPAHE), señala que estas apelaciones a la libertad de expresión funcionan como herramienta política para ocultar y legitimar “agendas reaccionarias” y “justificar ataques a los derechos humanos”, a menudo en nombre de la religión.

Patrocinio político y figuras clave

Dos familias políticas del Parlamento Europeo patrocinan la cumbre: los Patriotas por Europa y los Reformistas y Conservadores (ECR). Stephen Bartulica, eurodiputado croata de Movimiento por la Patria, es el actual presidente de la Red Política de Valores. La red integra nombres de diversos países y fundadores o miembros de otras organizaciones locales.

El plantel político europeo de los Reformistas y Conservadores incluye al ex primer ministro polaco Mateusz Morawiecki, eurodiputados de los Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni y una representante de Identité-Libertés, el partido de Marion Maréchal, sobrina de Marine Le Pen. Por parte de los Patriotas por Europa, participarán Santiago Abascal y Margarita de la Pisa de Vox, así como miembros de Fidesz, el partido del húngaro Viktor Orban.

Presencia latinoamericana y africana

La presencia no se limita al ámbito europeo. Lucy Akello, miembro del Parlamento ugandés, repetirá tras participar en la cumbre organizada por el Senado. El Parlamento Europeo también recibirá a figuras relevantes de Latinoamérica, como el exministro de Exteriores de Jair Bolsonaro, Erenesto Araujo, asesor de la Fundación Disenso de Vox. Desde Argentina llegarán diputados de La Libertad Avanza, como Santiago Santurio y Nicolás Mayoraz. También asistirán políticos cercanos al presidente chileno electo, José Antonio Kast, y legisladores de Paraguay.

Según el historiador Steven Forti, estos encuentros son clave, tanto a nivel cultural como legislativo, porque los discursos que reclaman espacio y legitimidad buscan ser implementados. El objetivo es ocupar espacios democráticos, tener visibilidad mediática e introducir sus temas en la agenda política.

Forti destaca que el concepto de libertad ha sido “secuestrado” por la extrema derecha, que enarbola la libertad de expresión frente a la “censura de lo políticamente correcto”, el “wokismo” y la “agenda globalista”.

Lobbies y cruzada judicial

La pata de las organizaciones de la sociedad civil está encabezada por The Heritage Foundation, considerado el mayor lobby ultra del mundo e inspirador de la hoja de ruta de Donald Trump. La fundación es autora del Proyecto 2025, un plan ultraconservador para “salvar Estados Unidos”.

Las jornadas ponen de manifiesto la relación entre los grupos de ultraderecha en la Unión Europea y la Administración Trump, que en su Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre celebró “la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos”. El Gobierno estadounidense sigue en su empeño de que las grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses no tengan que responder a la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE.

La Alliance Defending Freedom International también tendrá un papel clave en la Cumbre Transatlántica. Esta organización ha sido calificada como “poderosa” y se le atribuye un “papel fundamental” en la campaña que condujo a que el Supremo tumbara la sentencia que garantizaba el aborto en Estados Unidos.

Federico Finchelstein, historiador y catedrático en The New School (Nueva York), afirma que cuando la extrema derecha habla de libertad de expresión, lo que reclama es una vía libre para discriminar, promover el odio xenófobo y a todo aquello que consideran distinto a su modelo de familia y de sociedad. La libertad de expresión que reivindican estos extremistas con vocación fascista es la de odiar, discriminar y hacer que la democracia sea menos pluralista y tolerante de la diferencia.

A las organizaciones norteamericanas se suman varias que tienen en el litigio estratégico para tumbar derechos su principal actividad. Es el caso de la española Polonia Castellanos, la presidenta de Abogados Cristianos, una organización que utiliza los tribunales para intentar recortar derechos. Ambos hablarán en una de las mesas redondas sobre medios de comunicación y cultura.

Organizaciones ultra a nivel global comparten rostros, tejiendo un tupido mapa que no para de extenderse. A Bruselas viajará también Sharon Slater, cofundadora de Family Watch, y Nedy Casillas, del Centro de Derechos Fundamentales. La fundación del partido húngaro Fidesz y el Centro de Derechos Fundamentales son señalados como ideólogos de Víktor Orban. Se suma a ellos el Centro Europeo para la Ley y la Justicia.

Wendy Vía, de GPAHE, señala que este tipo de cumbres “desempeñan un papel clave” en la coordinación internacional y el aumento de influencia de estos grupos. Los foros sirven para compartir ideas y prácticas, intercambiar estrategias y establecer alianzas.

Reacción de los progresistas

El encuentro ha generado críticas entre los parlamentarios progresistas de la Cámara europea. La eurodiputada del BNG, Ana Miranda, ha promovido una carta a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, en la que se indica que “la concentración de la internacional fascista no debería ser financiada con fondos europeos ni celebrarse en las instalaciones del Parlamento Europeo”.

La misiva, firmada por unos 30 diputados de los grupos políticos de la izquierda, verdes, liberales y socialdemócratas, denuncia que el Parlamento Europeo permita la celebración de un foro “a activistas que están en contra de la democracia”.

Entre los españoles firmantes se encuentran Estrella Galán, Jaume Asens, Pernando Barrena, Vicent Marzà, Isa Serra e Irene Montero. La eurodiputada de Podemos, Isa Serra, ha afirmado que estas jornadas deberían estar prohibidas en una institución que se dice democrática.

Iratxe García, presidenta del grupo Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, se posiciona “rotundamente en contra” de la cesión del espacio a organizaciones “que tienen como fin atacar los principios y valores en los que se fundamenta la UE”.

La misiva reclama “prohibir el evento de discurso de odio” en base a la Resolución sobre “el aumento de la violencia neofascista en Europa” y pide que “se respete” la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE y el Código de Conducta del Parlamento. Sin embargo, la realidad es que la Cámara europea no recoge en sus estatutos la posibilidad de prohibir este tipo de encuentros.