
DESACREDITAR A LA VÍCTIMA: EL MANUAL DEL PARTIDO POPULAR, PUNTO POR PUNTO
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Tras la denuncia por acoso sexual y laboral de una concejala de Móstoles contra el alcalde, Manuel Bautista, y la acusación contra Alfonso Serrano y Ana Millán (números dos y tres de Ayuso) por encubrir el caso y presionar a la denunciante, el Partido Popular ha desplegado una estrategia que sigue un manual preciso para desacreditar a la presunta víctima. Algunos de estos puntos pueden resultar familiares de casos anteriores.
Los Pasos del Manual
Paso 1: El problema es que ha hablado. Una vez que la concejala recurre a la prensa, desde el partido argumentan que “este tipo de casos se dirimen en el juzgado”, a pesar de haberla instado previamente a no presentar ninguna denuncia y de la inexistencia de un protocolo antiacoso interno.
Paso 2: ¿Por qué habla ahora? Se cuestiona la tardanza en denunciar y el momento elegido como sospechosos. Según Ayuso, la denuncia fue “fabricada” para desviar la atención de otros asuntos políticos.
Paso 3: El denunciado se presenta como víctima. El alcalde Bautista, rodeado de mujeres en una rueda de prensa, declaró que todo es “absolutamente falso” y parte de una “campaña de desprestigio” y “chantaje”.
Paso 4: “Solo es su palabra”. Se minimiza el testimonio de la mujer, sugiriendo que su experiencia no es suficiente para activar protocolos o provocar dimisiones, a diferencia de casos que involucraron al PSOE.
Paso 5: Se cuestiona o se matiza el acoso. Se reduce el caso a un simple acoso laboral o incluso a “comportamientos comunes asociados al flirteo”. La frase “¿Y tú cómo ligas?” de Alfonso Serrano trivializa la denuncia.
Paso 6: El pasado de la denunciante entra en escena. Medios afines al partido investigan y divulgan información del pasado de la denunciante para minar su credibilidad, como su intención de compaginar su cargo de directora de un colegio con la concejalía para obtener un mayor salario, o una denuncia previa por acoso sexual en un colegio.
Paso 7: La guerra cultural entra en escena. Se desvía el foco amplificando el caso como parte de una guerra cultural omnipresente. Alfonso Serrano argumenta que hay quienes deciden “qué es una familia correcta, qué es un hombre, qué es una mujer, qué palabras están permitidas, qué bromas son delitos y cuáles no, qué libros sobran, qué convenciones culturales se pueden hacer y cuáles no, qué historia hay que borrar, qué es acoso y qué no lo es, quién es creíble y quién no lo es”, calificándolo de “autoritarismo con maquillaje”.
Paso 8: Se agita el fantasma de las denuncias falsas. Se recurre al argumento de las denuncias falsas por parte de mujeres, un recurso que, aunque infrecuente, se repite para generar dudas sobre la veracidad de las acusaciones. El objetivo es cuestionar a quién se le concede el derecho a hablar y, sobre todo, a quién se le concede el derecho a ser creído.













