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Descubre la magia del Pirineo: Construye tu propio iglú y viaja a la historia Inuit
Las intensas nevadas han transformado el Pirineo en un paraíso invernal, ofreciendo oportunidades únicas para disfrutar de la montaña. Entre ellas, destaca la propuesta de Ojos Pirenaicos, una empresa de guías de montaña que busca enriquecer cada experiencia, según explica David Ruiz de Gopegui, guía de montaña y naturaleza.
Una aventura más allá del esquí
La actividad estrella combina una sencilla ruta con raquetas de nieve con un taller práctico de historia y supervivencia: la construcción de un iglú.
Diseñada para familias y grupos de adultos, esta experiencia permite descubrir el origen de esta herramienta de desplazamiento en la nieve y culminar el día de una forma inolvidable.
Construyendo refugios ancestrales
Construir un iglú es una actividad sorprendentemente placentera, comparable a “hacer castillos de arena en la playa”, según Ruiz de Gopegui. Los participantes utilizan sus manos, palas y sierras para cortar y colocar los ladrillos de nieve, trabajando en equipo y aportando creatividad.
La técnica consiste en colocar los bloques de nieve en forma de cúpula, creando una estructura ingeniosa y eficaz como refugio.
Estos iglús pueden mantener temperaturas interiores de hasta 10 grados, incluso en condiciones de ventisca y sensaciones térmicas de hasta -40 grados, gracias a su increíble capacidad de aislamiento.
Un viaje a la cultura Inuit
La actividad también tiene un componente didáctico. Durante la construcción, el guía comparte la historia de los pueblos inuit de Canadá y Groenlandia, explicando cómo estos cazadores utilizaban los iglús como refugios temporales durante sus viajes invernales.
Se utilizan fichas, imágenes antiguas y vídeos para ilustrar su forma de vida.
Ojos Pirenaicos busca que la experiencia sea inmersiva y enriquecedora, conectando a los visitantes con la historia y las técnicas de supervivencia ancestrales. El objetivo es que “cada uno se sienta un pequeño inuit construyendo estos iglús”.
Un entorno salvaje en el corazón del Pirineo Aragonés
Estas actividades se llevan a cabo en enclaves del Pirineo aragonés, entre el valle de Tena y el valle de Aragón.
La empresa elige rincones apartados en zonas fronterizas como Somport o Portalet, para crear una “sensación de estar en un lugar salvaje” y potenciar la conexión con la naturaleza.