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El Arte de Rechazar Manuscritos: Radiografía del Mercado Editorial
Constantino Bértolo, editor con una larga trayectoria, disecciona el mercado editorial en su libro ‘El arte de rechazar manuscritos’ (Debate), ofreciendo una mirada incisiva sobre la industria del libro. Más que un manual, se trata de un análisis crítico sobre la sobreproducción de textos, el peso de la literatura impresa y las contradicciones de un sector que, aunque sigue siendo un garante de legitimación cultural, insiste en saturar el mercado, abaratando el valor del libro.
En este ensayo, Bértolo examina la desaparición de los antiguos comités de lectura y cómo el editor tradicional ha sido reemplazado por una estructura industrial donde marketing, visibilidad y rentabilidad tienen un peso igual o mayor que los criterios literarios. Se buscan autores con historias personales atractivas y presencia en los medios.
“El tema que estamos tratando de desarrollar, el Arte de rechazar manuscritos, tiene en esta dialéctica de las dos almas editoriales su meollo, su centro, su verdad: el alma literaria y el alma económica”, explica Bértolo.
La Masificación de la Escritura y la Cludicación de la Lectura
Bértolo, quien fuera director literario de Debate y del sello Caballo de Troya, reflexiona sobre la creciente masificación de la escritura y la “claudicación de la lectura” por parte de los editores. La ampliación de la oferta editorial provoca que los criterios de calidad estén cada vez más influenciados por lo comercial, generando una tensión entre la rentabilidad y la valoración literaria.
La forma de leer, afirma, se adapta al tipo de beneficio económico que se busca.
El peso de lo económico ha transformado incluso la concepción de calidad literaria, cuestionando el reconocimiento de la calidad en obras que no generan ventas. El criterio del mercado influye cada vez más en la categorización de la escritura.
El Editor como Figura Central
Bértolo destaca que los grandes grupos editoriales “negocian distintas literaturas”, creando a menudo “casos” mediáticos en lugar de verdaderos libros. El libro es una mercancía peculiar, donde el precio no refleja necesariamente el valor literario. El editor, según Bértolo, no es un elemento secundario, sino el centro del proceso.
Es quien convierte el texto en libro y lo legitima ante el público.
En un mercado con una gran cantidad de títulos, el editor se convierte en un “cazador solitario”, un “ludópata” que apuesta por libros que puedan tener éxito y salvar el presupuesto. Esta dinámica genera una inflación de títulos y una pérdida del valor del libro.
Pérdida de la Jerarquía Tradicional
El ensayo de Bértolo surge como una reacción a esta inflación editorial y como una reivindicación de la jerarquía que antes otorgaba la edición tradicional. Aunque las redes sociales y los influencers desafían esta legitimación, el paso del formato digital al papel sigue confiriendo un prestigio especial al libro.
La Edición y el Capitalismo
Bértolo propone una lectura marxista de la edición, argumentando que el capital busca ahora una rentabilidad inmediata, dificultando la apuesta por autores a largo plazo. Antes, la selección de un manuscrito consideraba el futuro del escritor, algo que ha disminuido significativamente.
No quiere caer en la nostalgia, pero Bértolo sugiere que antes se leía con mayor exigencia y, por lo tanto, se editaba mejor.
Los comités editoriales, que antes existían, han desaparecido en gran medida, y el marketing influye cada vez más en la selección de manuscritos.
La Crisis de la Crítica Literaria
Bértolo también señala una pérdida de autoridad de la crítica literaria. La proliferación de “obras maestras” cada semana banaliza el concepto de calidad, sin críticas negativas ni jerarquización. Antes, una buena crítica podía legitimar a un autor incluso a nivel internacional.
¿Burbuja o Edad Dorada?
Ante la pregunta de si España vive una etapa dorada o una burbuja editorial, Bértolo señala que los libreros hablan de una remontada de la lectura, aunque cuestiona qué es lo que se está leyendo realmente. Menciona el auge de la fantasía juvenil y libros que son “casi objetos”, lo que plantea interrogantes sobre el contenido y el valor de la lectura actual.













