
EL CAMPO RIOJANO ALZA LA VOZ: DIGNIDAD, EQUILIBRIO Y FUTURO
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Las recientes protestas del sector agrícola en La Rioja han vuelto a poner de manifiesto la situación crítica que atraviesa un sector fundamental para la economía y la sociedad: el campo. Agricultores y ganaderos, desde localidades como Murillo hasta Villamediana, reclaman con urgencia medidas que garanticen la viabilidad de sus explotaciones, la dignidad de su trabajo y un futuro para las nuevas generaciones.
La protesta como altavoz
Esta semana, alrededor de 600 agricultores y ganaderos, acompañados por una treintena de tractores, tomaron las calles de Logroño en una manifestación que, si bien no logró cambios legislativos inmediatos ni una bajada en el precio del gasóleo, sí consiguió un objetivo crucial: sensibilizar a la sociedad sobre la realidad del campo.
“Ahora nada es rentable”, lamenta Julián, agricultor de Murillo. Su testimonio refleja la frustración de un sector que lleva años lidiando con costes de producción cada vez más elevados y precios de venta que no cubren ni siquiera el esfuerzo y la inversión.
Aunque la tractorada no haya traído soluciones inmediatas, sí ha servido para reabrir el debate sobre el valor que se le da a quienes producen los alimentos que consumimos.
Relevo generacional en peligro
En Villamediana, María llevó a su hijo al tractor en lugar de llevarlo al colegio, un gesto simbólico que subraya la importancia de involucrar a las nuevas generaciones en la defensa del sector primario.
Enrique, ganadero, explica con serenidad: “Sin nosotros, España y La Rioja pierden pueblos, empleo y memoria”.
La movilización ha dejado ver cansancio y frustración, pero también determinación y orgullo. Y ha recordado que el campo riojano sustenta 9.000 explotaciones y más de 10.000 empleos directos, generando el 6% del PIB regional.
Rentabilidad en declive
La falta de rentabilidad sigue siendo el principal obstáculo.
Los costes de combustible, fertilizantes y maquinaria se disparan, mientras que los precios de venta apenas se incrementan. A esto se suman las trabas burocráticas de la Política Agrícola Común (PAC) y la incertidumbre generada por los acuerdos comerciales.
Las recientes decisiones del Parlamento Europeo, que endurecen el acuerdo UE-Mercosur mediante la aprobación de nuevas cláusulas de salvaguarda, suponen un pequeño alivio para el sector. Estas medidas permiten intervenir si las importaciones de carne, pollo o azúcar crecen más del 5% o si los precios europeos bajan más de un 5%, protegiendo así al productor local.
“No es la solución, pero al menos parece que nos escuchan”, afirma Ricardo, agricultor riojano.
El futuro del campo riojano
En La Rioja, solo el 11% de los agricultores tiene menos de 40 años, y la media de edad ronda los 59. Este dato pone de manifiesto el desafío que supone garantizar el relevo generacional y la necesidad de apoyar a quienes deciden permanecer en el sector.
Laura, estudiante de Ingeniería Agrónoma en Azofra, representa a esa nueva generación: “El futuro del campo pasa por formarse, innovar y creer en lo que haces”.
Su visión se alinea con la urgencia de modernizar el sector y hacerlo atractivo para los jóvenes.
Más que protestas, una llamada de atención
Las movilizaciones no son la solución definitiva, pero sí son la chispa que puede encender debates y reformas. Han servido para recordar que gobernar de espaldas a la tierra es gobernar sin raíces, y que sin agricultores ni ganaderos no hay país que valga.
El campo riojano pide respeto, reglas justas y, sobre todo, que quienes toman decisiones desde un despacho se ensucien las botas y escuchen sus necesidades.













