
El Crómlech de Totanés: Un Calendario Neolítico en Toledo
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Mucho antes del auge del antiguo Egipto, hace más de 4.500 años, los habitantes del Neolítico en la región de Totanés, Toledo, construyeron una estructura circular de piedra. Este crómlech, con un diámetro de diez metros, no era un simple monumento, sino un observatorio astronómico primitivo, un calendario pétreo que les permitía seguir el curso de las estaciones.
Los crómlech son monumentos megalíticos que datan del Neolítico hasta la Edad del Hierro. La palabra proviene del bretón “cromx” (corona) y “lex” (piedra), describiendo acertadamente una corona de piedra.
Según Miguel Ángel Díaz, arqueólogo del grupo de investigación Cota 667, estas construcciones prehistóricas servían para observar los cambios de estación y controlar los ciclos agrícolas. En el centro del círculo de piedras se colocaba un poste de madera, del cual se han encontrado los soportes y el agujero central.
¿Cómo funcionaba este calendario antiguo?
Los antiguos observadores utilizaban piedras de referencia para marcar los solsticios de verano e invierno. La sombra proyectada sobre estas piedras indicaba el momento preciso del año.
Díaz sugiere que estos crómlech no solo eran calendarios, sino también lugares de reunión social, a diferencia de los dólmenes, que eran estructuras funerarias.
El crómlech de Totanés se levanta sobre un dique de granito, un afloramiento rocoso natural. Las piedras utilizadas, de menos de metro y medio de altura, provenían de la zona, aunque los soportes que las sujetaban eran de un material diferente.
La elección de este lugar para el crómlech se debió a su cercanía a las zonas de hábitat y a una mina de cobre cercana, explotada desde la antigüedad. El crómlech formaba parte de un conjunto que incluía el poblado, la mina de cobre y las zonas de cultivo.
Díaz destaca que estos pobladores no eran completamente sedentarios, sino que se movían por el territorio. Un calendario como el crómlech les permitía anticipar los cambios de estación y planificar sus actividades agrícolas y ganaderas.
El misterio de la datación
La datación del crómlech, alrededor de 4.500 años, se basa en el análisis de la cerámica hecha a mano encontrada en el lugar, perteneciente a la época calcolítica. Sin embargo, los restos cerámicos eran escasos, ya que el crómlech no era un lugar de hábitat.
El análisis de la industria lítica, realizado por Nuria Castañeda Clemente, doctora en Arqueología, reveló lascas de sílex talladas, núcleos de cuarzo y un fragmento de laminita, todos ellos de la época calcolítica.
A pesar de los hallazgos, aún quedan muchas incógnitas por resolver. No hay evidencia de que el crómlech se haya utilizado como calendario de forma continua, ni de que haya tenido un uso ganadero. Su buen estado de conservación se debe a su aislamiento y abandono.
Nuevos estudios en camino
Tras la segunda fase de excavación, el Ayuntamiento de Totanés ha realizado diversas actividades, como visitas guiadas y escolares. El crómlech se encuentra en buen estado de conservación, con tareas de mantenimiento regulares.
En 2026 se planea realizar un tercer estudio para analizar las estructuras cercanas al crómlech, ya que estos elementos rara vez aparecen aislados. Se investigará la posible existencia de otro crómlech de menor tamaño y dos piedras que podrían ser menhires.
La nueva fase de investigación contará con el apoyo de la Diputación de Toledo. Sin embargo, el inicio de los trabajos está sujeto a la obtención de los permisos pertinentes de Patrimonio.












