
El emprendedor Javier Medina reflexiona sobre el éxito temprano y el futuro de la inversión inmobiliaria
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Javier Medina, conocido por su proyecto ‘Libre a los 30’, alcanzó su libertad financiera a los 25 años gracias al flujo de caja de sus propiedades. Ahora, a los 31, revela los desafíos de lograr metas tan pronto en la vida.
Crisis tras el éxito
Después de años de dedicación extrema, Medina experimentó una crisis al alcanzar su objetivo. “Me pegué tal leche a los 30 de lograr lo que quería y sentir un vacío de, bueno, pues ya lo he logrado y ahora qué. Se acaba la vida”, confiesa.
Este sentimiento lo llevó a replantearse sus prioridades.
El inversor enfatiza la importancia de disfrutar el presente y no obsesionarse con objetivos a largo plazo. Su planificación ahora se limita a un año, adaptándose a un entorno volátil.
Evolución como inversor
Medina comenzó con una compra impulsiva en Andorra, sin experiencia y con préstamos personales. Inicialmente, se involucró al máximo: “Recuerdo salir de notaría a las 12 y de ahí irme al piso a empezar a tirar azulejos y bajar yo el escombro”.
Con el tiempo, adoptó un enfoque más estratégico. Ahora prefiere “comprar, reformar y alquilar en tradicional”, un modelo que le brinda “paz” y “tranquilidad” para enfocarse en su familia.
Aunque antes favorecía el alquiler por habitaciones por su rentabilidad, ahora lo considera menos atractivo debido a la mayor competencia.
Críticas al mercado inmobiliario
Medina critica la intervención en el mercado de la vivienda. Para él, el problema principal es la inseguridad jurídica para los propietarios, no el precio en sí. “Los ingresos no han incrementado tanto como sí ha subido el nivel de vida”, afirma.
Advierte sobre la incertidumbre regulatoria, como la limitación de precios, los impagos y las subidas de impuestos, que desincentivan la inversión y reducen la oferta. “Hay mucho riesgo de que, de golpe, pueda venir una regulación que no dependa ni del mercado ni de ti, y que te cambie las reglas del partido a mitad partido”, señala.
Defiende que los propietarios actúan como cualquier empresa, repercutiendo los costos en el precio.
Sostiene que la ley de oferta y demanda es ineludible y que las intervenciones solo empeoran el acceso a la vivienda.
Planes futuros
A pesar del entorno, Medina considera que sigue siendo un buen momento para invertir para los principiantes. Sin embargo, debido a su alta exposición en España, planea “empezar a invertir fuera de España”, buscando mercados más estables.
Expresa su escepticismo sobre la Administración, sugiriendo posibles represalias por sus críticas: “No sé si es casualidad o no, pero yo cada vez que critico a Hacienda […] me llega un correo de aviso de cortesía. Creo que si quieren hundirte, pueden hundirte”.













