
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El Final de Rojava: El Sueño de Autonomía Kurdo y el Cambio de Bando de EEUU
El experimento kurdo en Siria, que durante 14 años buscó establecer un autogobierno en la región de Rojava, se encuentra al borde del colapso. Este declive se produce tras una ofensiva del gobierno sirio, la firma de un controvertido acuerdo y un inesperado cambio de postura por parte de Estados Unidos.
En 2012, los kurdos proclamaron su autogobierno en el noreste de Siria, una región conocida como Rojava. Sin embargo, tras 14 años, su proyecto se enfrenta a una inminente desintegración debido a la ofensiva del gobierno sirio, un acuerdo con el mismo y el abandono de su antiguo aliado, Estados Unidos, que ahora apoya al gobierno de Ahmed Al Sharaa.
El Acuerdo con el Gobierno Sirio
Las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), lideradas por los kurdos, se enfrentan a difíciles decisiones. Continuar la lucha podría resultar en una invasión del territorio que aún controlan, poniendo en peligro a la población civil kurda. Aceptar las condiciones de Damasco, por otro lado, significaría el fin de su sueño de autonomía.
El viernes, las SDF firmaron un acuerdo con el gobierno sirio que implica la disolución e integración de sus fuerzas militares y administrativas en las instituciones estatales. El acuerdo también busca “regularizar los derechos civiles y educativos del pueblo kurdo y garantizar el retorno de los desplazados a sus zonas”, según el texto del acuerdo.
El gobierno del presidente Ahmed Al Sahara se compromete a crear una división militar compuesta por tres brigadas de las SDF y una brigada de las fuerzas de Kobane, una ciudad que fue asediada por las fuerzas armadas.
Es importante destacar que este no es el primer acuerdo entre las partes. En marzo de 2025, se firmó un acuerdo similar de integración, con un plazo de un año para su implementación. Sin embargo, el acuerdo fracasó y los combates militares a gran escala se reanudaron a principios de este mes con una ofensiva del gobierno. El proyecto kurdo, que en su momento llegó a controlar hasta una cuarta parte del país, se vio reducido drásticamente, perdiendo el 80% de su territorio en aproximadamente tres días.
Las SDF perdieron el campo petrolífero más grande del país, presas hidroeléctricas y prisiones con reclusos del Estado Islámico. El campo petrolífero de Al Omar, que era la columna vertebral del noreste de Siria, también sirvió como pilar económico del Estado Islámico hasta que las SDF los expulsaron.
El 18 de enero, las partes firmaron un alto el fuego en el que se decía que los combatientes de las SDF serían integrados de manera individual en el ejército nacional. Sin embargo, el nuevo texto introduce una mejora notable para las SDF y les garantiza la existencia de unidades propias dentro de las fuerzas armadas. Estas fuerzas armadas también han integrado al Ejército Libre de Siria, apoyado por Turquía y principal enemigo de las SDF durante años, lo que genera reticencias.
¿Traición o Cambio de Bando de EEUU?
Estados Unidos ha cambiado de bando. Durante años, financió, apoyó y combatió junto a las SDF como su principal aliado contra el Estado Islámico. Ahora, su socio en la región es el nuevo gobierno de Ahmed al Saharaa, antiguo líder de Al Qaeda en Siria, por cuya cabeza EEUU había ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares.
En una conversación en 2023, Azad Cudi, un kurdo iraní que luchó contra el Estado Islámico en Siria, señaló: “EEUU fue un socio y ambos jugamos un papel clave. Ellos tenían su rol desde el aire, pero no tenían soldados sobre el terreno… Se fueron tras la muerte del líder de ISIS en Siria y nosotros les dimos toda la información”.
Un mensaje de Tom Barrack, embajador de EEUU en Turquía y enviado especial para Siria, después de la reciente ofensiva gubernamental, dejaba claro que esa alianza había caducado, alegando que la “razón” de su asociación con las SDF había “expirado” porque el nuevo gobierno sirio estaba cooperando en la lucha contra el terrorismo.
Charles Lister, un analista que sigue de cerca la situación en Siria, señala que el estamento militar estadounidense ha confundido durante años a las SDF con sus declaraciones sobre la naturaleza de su alianza, mientras que las decisiones de los líderes políticos iban en otra dirección. Esto, en parte, ha provocado un error de cálculo en las SDF, que pensaban que EEUU les apoyaría indefinidamente, lo que les llevó a no negociar con el nuevo gobierno de Damasco cuando tenían ventaja.
Tras el cambio de bando y el colapso de Rojava, Cudi afirmó: “EEUU no es amigo de nadie, es un país con mentalidad de negocio. Nuestro único amigo es nuestro pueblo. Rojava seguirá viva como identidad cultural y política”.
La alianza entre kurdos y EEUU provocó tensiones con Turquía, ya que la principal fuerza de las SDF, las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas, son la hermana siria de la milicia kurda PKK en Turquía. De hecho, fue EEUU quien les pidió cambiar de nombre para tratar de diluir el peso de las siglas YPG en esa alianza y calmar las tensiones con Ankara.
James Jeffrey, antiguo embajador de EEUU en Turquía y enviado especial para Siria durante el primer mandato de Trump, señaló: “Algunos críticos dicen que Washington está traicionando a los kurdos al permitir que se produzcan estos acontecimientos. Sin embargo, la postura de EEUU ha sido que las relaciones con las SDF son temporales, tácticas y transaccionales, como se explicó entonces públicamente”.
“No íbamos a intentar crear otro Kosovo apoyado por EEUU en el noreste de Siria”, declaró Jeffrey al medio Al Jumhurriya. “No los involucramos deliberadamente en la lucha contra Asad porque teníamos opiniones encontradas al respecto, pero sin duda estábamos dispuestos a defender su territorio contra Asad y sus amigos”.
Mientras luchaba junto a las SDF, EEUU cooperaba discretamente desde 2016 con HTS (grupo armado opositor liderado por Al Sharaa y que surge de otro cambio de marca para intentar diluir sus orígenes con Al Qaeda). “Les apoyamos mediante la financiación humanitaria de USAID y la presión diplomática sobre Rusia, Asad y los iraníes para que no atacaran Idlib. Eso formaba parte de nuestra política general“, dice Jeffries. “Teníamos dos aliados sobre el terreno, por así decirlo. Una relación más o menos formal con las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) y otra informal con Hay’at Tahrir al-Sham”.
En 2021, Jeffrey concedió una entrevista a la PBS para detallar sus relaciones con HTS y Ahmed al Sharaa: “Para nosotros era importante que HTS no se desintegrara ni se convirtiera en una fuerza terrorista. El hecho de que hablaran con los medios de comunicación, con ONG, con organizaciones humanitarias y colaboraran con ellas, en lugar de decapitarlas, era algo positivo”.
Jeffrey ha expresado su creencia de que Jolani (Al Sharaa) ha abandonado su mentalidad yihadista, terrorista y Al Qaeda, aunque no cree que haya abandonado sus opiniones islámicas fundamentalistas.
Howard Eissenstat, profesor asociado de Historia en la Universidad de St. Lawrence e investigador sénior en el Instituto de Estudios Turcos de la Universidad de Estocolmo, advierte: “La pregunta es si el Gobierno de Damasco tiene la flexibilidad y la voluntad necesarias para crear un contexto en el que los kurdos sirios sientan que tienen un lugar en el nuevo Estado. Dudo que sea así, lo que significa que es probable que la inestabilidad siga siendo un problema”.
Una vez más, se cumple el viejo proverbio kurdo: “Sin más amigos que las montañas”.













