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El héroe anónimo del quad: El testimonio del rescate en Adamuz tras el trágico accidente de tren
La comunidad de Adamuz, en Córdoba, aún se encuentra sumida en el dolor tras el devastador accidente ferroviario. Mientras se preparan los servicios religiosos en memoria de las víctimas, emergen relatos de valentía y sacrificio. Entre ellos, destaca la historia de Gonzalo, un vendedor de la ONCE cuyo quad se convirtió en un vehículo de rescate improvisado.
Un trauma imborrable
Gonzalo describe sentirse “aturdido” y “muy afectado” por lo sucedido, un sentimiento compartido por sus vecinos. El impacto inicial ha derivado en pesadillas constantes, reviviendo la tragedia en cada momento.
“Eso es todos los días, todas horas, y cada vez que cierras el ojo, pues la pesadilla vuelve a empezar”, confiesa, evidenciando el profundo trauma que ha dejado el accidente.
Respuesta inmediata ante la emergencia
Al enterarse del accidente a través de las sirenas y los mensajes de WhatsApp, Gonzalo no dudó en dirigirse al lugar con una palanca y unas luces. Su único objetivo era prestar ayuda. La escena que encontró fue “indescriptible”, una “catástrofe impresionante” con heridos y fallecidos dispersos por la zona.
El quad: una ambulancia improvisada
Ante la dificultad de acceso para los vehículos de emergencia, Gonzalo recurrió a su quad. Tras obtener el permiso de la Guardia Civil, comenzó una labor de rescate incesante.
El quad se transformó en una ambulancia improvisada, transportando hasta seis o siete personas en cada viaje. Gonzalo se encargó de llevar equipos médicos a la zona cero y, sobre todo, de evacuar a los heridos.
La pericia de Gonzalo fue fundamental para el traslado de las víctimas. Con tablas rígidas de ambulancia adaptadas a su vehículo, logró transportar a los heridos con el mayor cuidado posible. Recuerda con especial dificultad el rescate de un hombre corpulento de 120 kilos, una situación que puso a prueba su determinación.
En medio de la tensión, sufrió un pequeño accidente al chocar con una ambulancia, pero no se detuvo. Su prioridad era seguir ayudando.
Ahora, el quad necesita reparación, pero Gonzalo está decidido a arreglarlo para futuras emergencias.
Humildad ante el heroísmo
A pesar de su valiosa contribución, Gonzalo se niega a ser considerado un héroe, atribuyendo el mérito a la comunidad de Adamuz. “Yo no soy ningún héroe, el héroe es el pueblo de Adamuz”, insiste. Destaca la unión y la solidaridad de los vecinos, que trabajaron juntos para salvar vidas. Su testimonio refleja el espíritu de un pueblo unido en la adversidad.













