
El Kremlin intensifica su pulso con Telegram, afectando incluso a sus propias tropas
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El gobierno ruso ha dado un paso más en su confrontación con Telegram, ralentizando significativamente la plataforma y afectando a millones de usuarios en Rusia.
Las autoridades rusas acusan al fundador de Telegram, Pável Dúrov, de incumplir las leyes rusas, mientras que Dúrov afirma que el objetivo del gobierno es limitar la libertad de expresión y promover Max, un servicio de mensajería nacional que colabora con los servicios secretos (FSB).
Malestar en el ejército ruso
Esta medida, que sigue al bloqueo de WhatsApp, ha generado indignación entre la población y también malestar en el ejército ruso. Soldados y blogueros militares han expresado su preocupación, ya que consideran que Telegram es vital para las comunicaciones en el frente y para la defensa antidrones.
A pesar de estas críticas, el gobierno ruso parece decidido a continuar con su objetivo de aislar a Rusia del internet global.
Las razones detrás del bloqueo
Roskomnadzor, el organismo estatal que regula las telecomunicaciones, ha justificado la ralentización de Telegram alegando que la plataforma “incumple sistemáticamente la legislación rusa” al no proteger los datos personales de los usuarios, no tomar medidas efectivas contra el fraude y permitir su uso para fines delictivos y terroristas.
Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, ha añadido que “es una lástima que la empresa no cumpla la ley rusa, pero hay una ley que debe seguirse”.
Andrei Guruliov, diputado de la Duma Estatal, ha sugerido que las acciones contra Telegram son “parte integral de la lucha entre nosotros [Rusia] y la OTAN”.
La justicia rusa también ha participado en esta campaña de presión, multando a Telegram con el equivalente a 117.000 euros por no eliminar datos sobre la venta de alcohol e información que desacredita a las Fuerzas Armadas Rusas.
La respuesta de Dúrov
Pável Dúrov ha respondido a estas acusaciones afirmando que el Kremlin intenta forzar a sus ciudadanos a utilizar una aplicación controlada por el Estado, diseñada para la vigilancia y la censura política, en referencia a Max.
Dúrov ha advertido a Putin que “restringir la libertad de los ciudadanos nunca es la respuesta correcta”.
Una relación ambigua
La relación de Dúrov con el Kremlin siempre ha sido compleja. A pesar de su enfrentamiento público, Dúrov viaja con frecuencia a Rusia y niega que el FSB haya solicitado datos sobre los usuarios de Telegram.
El fin de la tregua
El gobierno ruso parece tener ahora más herramientas para interrumpir el funcionamiento de Telegram. Gracias a la ley rusa para un Internet soberano, Roskomnadzor puede bloquear completamente el acceso a la plataforma, aunque el uso de una VPN puede permitir burlar el veto.
Algunos sectores del entorno de Putin no descartan una censura total de Telegram antes de 2027, posiblemente antes de las elecciones a la Duma Estatal en septiembre.
Críticas desde dentro
Paradójicamente, muchos funcionarios y medios de comunicación rusos utilizan Telegram como principal vehículo de información. Esta situación ha provocado críticas a la decisión del gobierno, incluso por parte de figuras afines al régimen.
Por ejemplo, el gobernador de Bélgorod ha defendido Telegram como herramienta clave para la comunicación de emergencias, aunque ha animado a sus ciudadanos a descargarse Max.
Ekaterina Mizulina, jefa de la Safe Internet League, ha manifestado su desacuerdo con las restricciones a Telegram, argumentando que “perder una herramienta tan vital para promover ideas y una posición prorrusa sería un simple error”.
Alarma en el frente
La ralentización de Telegram ha generado preocupación entre los soldados rusos que dependen de la aplicación para comunicarse en el frente. Los oficiales estiman que la pérdida de la transmisión de vídeo e imágenes en tiempo real reduce la eficacia de la coordinación entre un 20% y un 30%.
Algunos soldados han expresado su frustración, criticando la incompetencia de la cúpula y advirtiendo que la falta de alternativas a Telegram está provocando interrupciones en la comunicación y la muerte de soldados.
El bloqueo de Telegram también podría dificultar la capacidad de los sistemas de defensa aérea rusos para repeler ataques con drones.
El problema de Starlink
Esta situación se suma a la decisión de Elon Musk de desconectar al ejército ruso de la red satélite Starlink, lo que ha afectado a la coordinación entre el frente y los puestos de mando, así como a la autonomía de los drones.
La confianza del Kremlin en la tecnología occidental ha dejado sin alternativa a las tropas rusas, que ahora solo pueden comunicarse a través de radio, con un mayor riesgo de interceptación.
La preocupación entre las filas rusas es tal que el principal propagandista de la televisión estatal ha pedido a Trump que obligue a Elon Musk a reconectar las tropas rusas a Starlink, llegando incluso a amenazar con un ataque nuclear al espacio para destruir los satélites de Space X.













