
Porque si repasamos la hemeroteca (menos mal que sigue existiendo el periodismo ‘rancio’ además del influencers), la cordobesa habría firmado un contrato de alta dirección, lo que la incapacitaría para lo que se propone de trabajar en la empresa pública y la privada a la vez. Que, aunque se lo permitiera, tampoco sería muy ético.
Bien es sabido que la relación de la directora y el patronato del museo no es que sea de color de rosa (de hecho, no la renueva y busca responsable para el centro), y posiblemente lo que busca Dyangani Ose es romper la baraja y conseguir una indemnización (aunque se le puede volver en su contra).Pero quizás lo más chirriante de todo (y Elvira no es el único caso de ‘curator’ español en estas lides) es la matraca que se ha estado dando por años con el discurso decolonial (podemos ya llamarlo ya ‘deco’) que parece que no aplica en países que no respetan los derechos humanos. ¡Qué más da!
Si ya lo cantó la gran filósofa: ‘Porque esto es África’.













